En Cuba y en Estados Unidos se están produciendo cambios que parecen presagiar un giro histórico en las relaciones entre ambos países. El Congreso estadounidense aprobó una iniciativa para relajar las condiciones del embargo, que fueron endurecidas en 2004 por el presidente George W. Bush. Por su parte, Raúl Castro llevó a cabo un remezón sin precedentes en su gabinete que podría favorecer estas transformaciones. De continuar esta tendencia, es posible que se llegue a presenciar el desmantelamiento gradual del embargo estadounidense a Cuba y la apertura democrática del régimen. Hay, sin embargo, varios obstáculos difíciles de superar en el camino.
El presidente Barack Obama se comprometió a firmar esta legislación —cuando sea ratificada por el Senado— que permitiría a los cubanos viajar a la isla una vez al año y permanecer allí el tiempo que quieran, gastando un máximo de 170 dólares diarios. En la actualidad, los cubanos pueden viajar una vez cada tres años, por un máximo de 14 días, y gastar no más de 50 dólares diarios. Según fuentes políticas en Washington, Obama quiere cumplir su promesa de campaña de revisar la política estadounidense hacia la isla y es Hillary Clinton, secretaria de Estado, quien está buscando la mejor manera de hacerlo.
Y es que cada vez son más voces dentro del Partido Demócrata que piden aliviar las restricciones a Cuba. “A pesar de la incertidumbre en torno al futuro político de Cuba a mediano plazo, es claro que los recientes cambios de liderazgo han creado una oportunidad para que los Estados Unidos revalúen una relación compleja y marcada por los malentendidos, la sospecha y la hostilidad abierta”, dijo hace unos días el representante demócrata Richard Lugar en una carta enviada a la Cámara de Representantes.
Para Gabriel Misas, director del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional, las expectativas de que la administración Obama introduzca una transformación en sus relaciones con Cuba son realistas. “El grupo duro de opositores del Partido Republicano y el grupo cubano perdieron las elecciones. Ya no tienen el monopolio de los partidos republicano y demócrata en Miami. Hay otras corrientes distintas”, dijo.
Por otro lado, muchos de los cubanoamericanos son de una generación que no vivió el exilio, sino que nacieron en Estados Unidos. Su posición hacia la posibilidad de establecer relaciones con el régimen es más abierta. A pesar de las duras críticas de Fidel Castro en sus columnas, Raúl ha expresado su interés de reunirse con Obama en “un lugar neutral”.
Raúl internacional
Las visitas hechas por ocho jefes de Estado latinoamericanos a Cuba en los últimos dos meses demuestran que hay un interés regional por establecer vínculos con el nuevo régimen. Éste, a su vez, también da indicios de estar interesado en introducir transformaciones. El remezón en el gabinete redujo la influencia de dos pesos pesados del régimen de su hermano Fidel: Carlos Lage y Felipe Pérez. Muestra clara, según analistas, de que la administración de Raúl está ejerciendo una mayor independencia.
Había comenzado durante el último año cuando decidió expandir la presencia de Cuba en el escenario internacional. Raúl restableció el diálogo con gobiernos europeos, construyó nuevos esquemas económicos con países petroleros, con los que ahora tiene una relación política fluida (Angola, Argelia, Irán, Vietnam); abrió opciones del mismo tipo a gran escala con Rusia y amplió las que ya existían con China.
La respuesta ha sido contundente. El ex ministro socialista francés, Jack Lang, quien estuvo como emisario de su gobierno en La Habana, dijo a Radio Francia Internacional: “Es la voluntad de Francia y del presidente Sarkozy, que hay que ir mucho más lejos y establecer con Cuba relaciones directas, simples, francas, cordiales, calurosas”. Otros países muestran el mismo interés.
Más allá de los cambios en el gabinete, el gobierno de Raúl Castro ha introducido cambios importantes en la isla. Uno de ellos es el acceso de los ciudadanos a la tecnología. Ahora es usual ver a personas hablando por celular en las calles de La Habana, y el acceso a computadoras e internet se ha facilitado sustancialmente.
La transformación que se ha producido con mayor lentitud ha sido la del traspaso de la tierra a los campesinos. “El 85 por ciento de productos agrícolas son importados por Cuba”, dice Gabriel Misas. “Un viaje entre Varadero y La Habana tarda dos horas, y en todo el trayecto no se ven cultivos. El gobierno decidió entregar tierra a pequeños productores, pero está enredado el mecanismo de cómo hacerlo”.
Además de los obstáculos burocráticos, al gobierno cubano lo frena el temor de seguir los pasos de la Unión Soviética cuando introdujo las reformas de la Perestroika. Cuba parece que prefiere una transición más pausada, como la de China y que no implique la caída del régimen.
La apertura de La Habana se produce más rápido en algunos campos que en otros, y esto podría llegar a ser una barrera para el acercamiento entre los gobiernos de Castro y Obama. En especial cuando la lentitud en la transformación política involucra a los derechos de libre expresión y representación política.
Un efecto interesante que produjo el acceso más abierto de la población cubana a los computadores fue la posibilidad de escuchar la opinión directa de algunos cubanos sobre el régimen. Blogs como el de Yoani Sánchez (http://desdecuba.com/generaciony/), que obtuvo en 2008 el Premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital, están acelerando procesos sobre los que el régimen preferiría tener mayor control. La tecnología está facilitando el acceso de algunos cubanos a la libertad de expresión.
Lo que muchos analistas en la isla y fuera de ella advierten es que si el gobierno de Raúl Castro no resuelve las contradicciones que produce este proceso de apertura, la estabilidad del régimen podría estar en riesgo.
Fidel autorizó el revolcón
“No se ha cometido injusticia alguna con determinados cuadros”. Con esas palabras se refirió el líder cubano Fidel Castro sobre las reformas en el gobierno adelantadas por su hermano, y presidente, Raúl.
En su más reciente columna de opinión ‘Reflexiones’, publicada en varios periódicos de la isla, Fidel escribió que el remezón había contado con su aprobación y explicó el porqué se separó de sus cargos a funcionarios de alta importancia, como el canciller Felipe Pérez Roque y el vicepresidente Fernando Lage.
“La miel del poder, por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno”, consignó el líder revolucionario, y agregó: “El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos”.
*Historiador