Un escabroso asesinato tiene conmocionados a los habitantes del barrio Santa Rosa, en La Pampa (Argentina). Las autoridades siguen atando cabos para armar el rompecabezas del crimen y descubrir quién entró a la residencia de Diego Loza para matarlo y luego dejarlo atado de manos y pies debajo de su parrilla. Los responsables, además, habrían hecho una fiesta en su departamento, que terminó poco antes de que las autoridades ingresaran en la residencia de Loza.
El punto de partida para la investigación fueron las empanadas que encontraron en la parrilla, pues al dar con el almacén donde fueron compradas pudieron ver las cámaras de seguridad e identificar a los dos sospechosos que ya fueron detenidos. Se trata de Walter Rojas Pedraza, arrestado en una obra de construcción, y un joven de 17 años cuya identidad no fue revelada. Al enterarse del caso, los vecinos de la víctima salieron a marchar para exigir verdad y justicia.
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Loza, de 34 años, trabajaba en la terminal de autobuses de Santa Rosa. Sus familiares alertaron a la Policía local, pues desde el 25 de junio no respondía las llamadas. Esa misma noche las autoridades allanaron su casa y descubrieron el crimen. Las indagaciones revelaron que el hombre fue asesinado el pasado 23 de junio con tres tiros en el cuerpo, uno en el codo, otro en el pie y el último en la boca. Luego, habrían estado en el apartamento dos días en los que realizaron una fiesta con amigos.
El diario El Clarín, asegura que uno de los sospechosos puso a la venta el televisor de Loza en una página de internet. Con todas estas evidencias recolectadas la fiscal Cecilia Martini decidió acusar a los detenidos por “homicidio triplemente agravado”. El medio argentino también afirmó que uno de los sospechosos aseguró que mataron al hombre “porque gritaba mucho, se quejaba por los tiros”.