En la ceremonia, Lugo dijo que sus dos prioridades serán la lucha contra la corrupción y la pobreza, en la que viven 42% de sus compatriotas. Afirmó que su gobierno, que terminará en 2013, “será implacable con los ladrones del pueblo” y trabajará por “una economía sustentable que respira en la equidad socioeconómica”.
El ex obispo se definió como un “hombre de fe y laico comprometido con su tiempo”. En un discurso en el que citó a los ideólogos de la Teología de la Liberación, Leonardo Boff y Gustavo Gutiérrez, recordó que los motivos que lo llevaron a ingresar a la Iglesia son los mismos que lo llevaron a la política. “Al mismo tiempo de optar por el ejercicio pastoral opté preferentemente por aquellos que la historia había arrojado a la exclusión y la miseria”.
Vistiendo una camisa tradicional y unas sandalias franciscanas, anunció que “un signo de este tiempo nuevo será la austeridad” y donó su salario mensual de 6.000 dólares a los pobres. Después, pidiendo permiso a los indígenas guaraníes para hablar en español, reafirmó los derechos de las ‘naciones originarias’ al decir que “ningún blanco que negocie tierras indígenas tendrá la misma impunidad de siempre”.
Según una encuesta del diario asunceño ABC Color, Lugo asume la Presidencia con un 93% de popularidad. Hoy, en su primer día de gobierno, Lugo viajará al departamento de San Pedro, donde fue obispo por más de diez años, para la posesión del gobernador José Ledesma. Después, acompañado de Evo Morales y Hugo Chávez, se reunirá con asociaciones campesinas de la región.