“La finalidad de nuestra visita es demostrar a la ciudadanía el interés que tenemos por erradicar el flagelo de la droga, que tanto daño hace al país”, dijo Lugo, quien sobrevoló varias regiones de Amambay, a 530 kilómetros al noreste de Asunción y colindante con el estado brasileño de Mato Grosso do Sul.
“Queremos hacer un trabajo conjunto, coordinado. Creo que solamente uniéndonos podremos seguir mejorando el país”, precisó.
El jefe de Estado realizó ese recorrido en compañía de las autoridades locales y de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), organismo que lleva a cabo operaciones periódicas de destrucción de cultivos de marihuana en Amambay y en su vecina Canindeyú.
Lugo realizó el sobrevuelo en un helicóptero de la Fuerza Aérea y presenció además la destrucción de parte de las plantaciones ilegales, así como de los campamentos precarios instalados por los cultivadores de la droga.
También acompañaron al mandatario los ministros paraguayos de Agricultura y Ganadería, Cándido Vera Bejarano, y de Interior, Rafael Filizzola, este último cuya aeronave en la que se desplazaba debió interrumpir el sobrevuelo debido a algunos desperfectos técnicos que, finalmente, fueron resueltos, agregaron las fuentes.
Según las autoridades paraguayas, en las regiones boscosas de Amambay y su vecina Canindeyú operan contrabandistas y narcotraficantes que pugnan por el control de los cultivos de marihuana de la zona, así como por el tráfico de cocaína.
La Senad destruyó un total de 1.550 hectáreas de plantaciones de marihuana durante 2007 en operativos realizados en esos dos departamentos y en Caaguazú (centro).