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Morales culpa a gobernador y sicarios por muertes en Pando

El presidente Evo Morales dijo este sábado que "sicarios brasileños y peruanos", con la protección de un gobernante opositor, tuvieron activa participación en la muerte de por lo menos ocho personas en el departamento de Pando, epicentro de una explosiva situación social por la que atraviesa Bolivia.

13 de septiembre de 2008 - 08:26 a. m.
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"Esa gente fue masacrada, eso es grave, muy grave por cierto", dijo Morales el sábado en rueda de prensa. Aseguró que no se trató de ningún enfrentamiento y que esos episodios fueron "una masacre con metralletas", en la que participaron "narcotraficantes, sicarios brasileños y peruanos bajo el mando del prefecto (gobernador) del departamento de Pando", Leopoldo Fernández.

La cancillería peruana emitió en Lima un comunicado en el que expresó preocupación por la presunta participación de sicarios peruanos y señaló que "se está solicitando a las autoridades bolivianas la información que sustente tal presunción".

Fernández negó todo tipo de responsabilidad en los episodios en Pando. "No tengo que salir a defenderme de nada ya que no tengo nada que ver" en los incidentes, dijo Fernández a radio Fides. "El gobierno tiene una tremenda habilidad para distorsionar las cosas y sus argumentos son los de siempre, acusar sin sentido".

El mandatario expresó que se vio obligado a decretar el estadio de sitio después que soldados del ejército tomaron el control del aeropuerto de la ciudad de Cobija, capital de Pando y fronteriza con Brasil, y realizaron disparos para dispersar a los manifestantes.

Se mostró dispuesto a dictar el estado de sitio a otras regiones rebeldes si continúan los disturbios, pero se declaró optimista de pacificar el país a través de un diálogo que comenzó en la víspera.

El estado de sitio prohibe las reuniones, el tránsito de más de tres personas en horas de la madrugada y la prohibición de portar armas.

"Es obligación del estado boliviano de imponer la autoridad en el país", dijo el mandatario. Las protestas en Pando estuvieron precedidas de violentos disturbios en los departamentos de Santa Cruz, Beni y Tarija protagonizadas por grupos de choque opositores al gobierno y alentadas por prefectos de oposición que promueven la autonomía de sus regiones en rebeldía a Morales.

No quiere romper relaciones con Estados Unidos

El mandatario boliviano dijo este sábado que no quiere romper relaciones con Washington, a pesar de que el miércoles declaró persona no grata al embajador estadounidense Philip Goldberg y pidió su salida del país tras acusarlo de confabular con sus opositores. El diplomático aún continuaba en Bolivia.

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"No voy a romper relaciones con nadie" , dijo el mandatario, y aseguró que "es deseable la presencia de Estados Unidos en Bolivia".

Aunque las protestas se iniciaron por la devolución de los fondos que el gobierno descontó a las regiones para pagar un bono a los ancianos, la disputa es esencialmente el rechazo de regiones que impulsan su autonomía al proyecto constitucional que promueve Morales, la misma que debe ser aprobada en un referendo.

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Desde el martes, la violencia se instaló en Pando, Santa Cruz, Beni y Tarija y además de choques se registraron toma y saqueo de oficinas del gobierno y empresas estatales.

En Santa Cruz, donde comenzaron los disturbios, el comercio estaba cerrado ante el temor a saqueos y en el resto del país la situación parecía normal.

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En La Paz tampoco había incidentes visibles, salvo un par de manifestaciones en favor de Morales que terminaron sin problemas. Cuando Morales habló este sábado en el palacio presidencial, en sus afueras no había más que una decena de policías.

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