El presidente Evo Morales ganó el domingo una histórica reelección en Bolivia, según sondeos a boca de urna, lo que le permitiría gobernar por otros cinco años para consolidar su "revolución" indigenista y profundizar el control del Estado sobre la economía.
El gobernante izquierdista, cuyo ascenso al poder hace cuatro años puso fin a un ciclo de inestables gobiernos neoliberales en el empobrecido país, renovó su mandato con al menos 61 por ciento de los votos válidos, de acuerdo a proyeciones de cadenas de television privadas que confirmaron encuestas previas a la votación.
Se espera para dentro de pocas horas que la Corte Nacional Electoral (CNE) divulgue los primeros resultados oficiales.
En La Paz, cientos de seguidores del mandatario tomaron las calles al grito de "Evo, Evo, Evo" ya antes de conocerse las proyecciones de los medios de comunicación, cuyas proyecciones resultaron generalmente acertadas en comicios previos.
No había reacciones inmediatas del líder cocalero ni de su principal rival, el ex militar Manfred Reyes Villa, quien hasta media jornada se había mostrado confiado en ganar por lo menos el derecho a enfrentar a Morales en una segunda ronda.
Morales dijo a media tarde, en el tramo final de la votación que finalizó a las 16.00 hora local, que estaba "segurísimo" de su victoria en los comicios, a los que llegó como favorito luego de reformar la Constitución para habilitar la reelección presidencial como medida clave de su plan de "refundación" de Bolivia.
Desde que asumió en el 2006, Morales, el primer presidente aborigen en la historia boliviana, llevó a cabo una amplia nacionalización económica que incluyó los enormes yacimientos de gas natural en manos hasta entonces de petroleras extranjeras.
Sus aspiraciones socialistas, sus críticas a Washington y su alianza con el presidente venezolano, Hugo Chávez, le valieron el rechazo de los sectores más ricos de la población, mayormente concentrados en la fértil llanura del norte y el oriente del país.
"Yo estoy segurísimo de que vamos a ganar en los nueve departamentos, por tanto no habrá media luna, será luna llena, a partir de estas elecciones nacionales", dijo Morales, de origen aymara, desde la ciudad central de Cochabamba.
"Media luna" es el nombre que se ha dado a cuatro distritos gobernados por la oposición conservadora, que ha llegado a liderar sangrientas sublevaciones para intentar debilitar al mandatario, y donde Morales centró su campaña electoral.
Victorias en la mayoría de las regiones darían a Morales el control de la Asamblea Plurinacional, como pasará a llamarse el Congreso, para aprobar reformas legales aún pendientes y recomponer los tribunales nacionales de justicia en el marco de la nueva Costitución.