La nota, que no especifica la provincia donde tuvieron lugar los enfrentamientos, explica que durante los dos últimos días varios grupos de insurgentes han mantenido “feroces” combates con fuerzas afganas y de la coalición que lidera EE.UU. en Afganistán.
Los insurgentes usaron armas ligeras y las tropas norteamericanas respondieron abriendo fuego y con ataques aéreos.
“Más de tres docenas” de insurgentes perdieron la vida y una mujer y una niña de cuatro años resultaron heridas durante los combates.
Las dos afganas recibieron tratamiento médico del personal de la coalición de EE.UU., según la nota.
Varios vehículos y refugios talibanes fueron destruidos por los ataques de las tropas, que recuperaron abundante munición y una “gran” cantidad de opio, que sirve a los insurgentes para financiar sus operaciones en suelo afgano.
No se registraron víctimas entre las fuerzas afganas e internacionales, según el comunicado.
En el sur de Afganistán predomina la etnia pastún, la propia de los talibanes, y la insurgencia talibán tiene sus dos principales feudos en las regiones meridionales de Kandahar y Helmand.
Sin embargo, en los últimos meses los insurgentes han intensificado su actividad en otras provincias del oeste y el este de los países habitualmente menos violentos.
En lo que va de año han muerto alrededor de 2.700 personas en combates entre las fuerzas internacionales y afganas y la insurgencia talibán, así como en atentados, entre las cuales hay unos 1.000 civiles, según las agencias de cooperación en suelo afgano.