Cuando en 1998 The Washington Post publicó los ardientes encuentros que el presidente Bill Clinton mantenía con la practicante Mónica Lewinsky en el Salón Oval de la Casa Blanca, la sociedad estadounidense se rasgó las vestiduras. Aunque ya estaban familiarizados con las “aventuras sexuales” de sus gobernantes, esta vez era uno de los mandatarios más populares de los últimos tiempos el que resultaba salpicado por el escándalo.
Clinton trató de salir a flote del escarnio público negando los hechos, pero una investigación del fiscal Kenneth Starr demostró que el presidente sí había sido adúltero. Y en más de una ocasión. El presidente casi se cae pero por mentiroso, no por infiel.
Muchos de los que se fueron lanza en ristre en contra del mandatario han tenido que reconocer que también tuvieron escarceos amorosos. El turno esta semana fue para John Edwards, ex senador demócrata y candidato a ocupar la vicepresidencia de Barack Obama, quien basó su imagen pública en el respeto de los valores familiares, la honestidad y la rectitud moral. Durante años, Edwards fue un dechado de virtudes: senador comprometido, candidato responsable, padre dedicado y marido entregado. Luego de confesar que mintió sobre una relación extramatrimonial que mantuvo hace cerca de dos años, su imagen se fue al suelo. El político del que menos esperaban también era infiel y mentiroso.
Edwards tuvo un apasionado romance con Rielle Hunter, una aficionada cineasta de 41 años, a la que pese a su poca experiencia, la campaña del senador le pagó US$114.000 para que produjera cuatro videos suyos. El hecho es aún más embarazoso, pues Hunter tiene una niña cuya paternidad se le adjudica al ex senador.
Edwards tuvo que cantar el “mea culpa” que tanto le criticó a Bill Clinton y al estilo del ex mandatario le pidió perdón a su esposa Elizabeth –quien está gravemente enferma de cáncer de seno– y le juró que la pequeña hija de Hunter no es suya. Lamentablemente el arrepentimiento público no sirvió. El ex senador echó por tierra la simpatía que despertó por años y su carrera política.
El político negó rotundamente el romance cuando la revista sensacionalista National Enquirer empezó a publicar información, en octubre del año pasado.
“La historia es falsa, es ridícula”, dijo entonces el ex senador, quien volvió a negar el episodio amoroso hace tan sólo dos semanas. Al final, no le quedó más remedio que confesar.
Edwards admitió en una entrevista con la cadena ABC que el National Enquirer estaba en lo cierto cuando publicó que había visitado a Hunter en un hotel de California el mes pasado, pese a que, según su relato, ya no mantiene una relación con ella.
“Me comporté de una manera desleal con mi familia y mis principios. Reconocí mi error y le dije a mi esposa que tuve una relación con otra mujer, y le pedí perdón”, dijo el ex candidato presidencial.
El ex congresista por Michigan David E. Bonior, quien participó en su campaña electoral, dijo que Edwards “traicionó” a aquellos que creyeron en él y aseguró que su carrera política está acabada. “En política no puedes mentir y luego esperar que la gente crea en tí”, afirmó Bonioro.
La propia Elizabeth intentó disculpar a su marido diciendo que “John cometió un terrible error en 2006”. En un comunicado enviado a la página web Daily Kos, dijo que aunque no le fue fácil admitir “el error que otros habían cometido antes”, se siente “orgullosa de su honestidad y de que haya dado la cara”.
Pero esa “honestidad” ha quedado herida de muerte. John Edwards era uno de los nombres que más fuerte sonaban en los círculos políticos para formar parte del gabinete del candidato demócrata Barak Obama. Sin embargo, ahora es posible que ni siguiera asista a la convención demócrata, que se celebrará a finales de mes en Denver, para no dañar la imagen del partido. Según dijo el ex presidente del partido Demócrata, Don Fowler, al diario The Washington Post, cualquier intento que haga de entrar en una futura administración Obama “está muerto”.
Legisladores, senadores, gobernadores, presidentes, alcaldes… políticos de todos los niveles siguen arriesgando sus carreras políticas por alguna que otra travesura clandestina. Edwards no fue la excepción.
¿Quién es el padre?
Frances Quinn Hunter, la hija de Rielle Hunter, nació el 27 de febrero del 2008 y en su acta de nacimiento, emitida en California no aparece el nombre de ningún padre. Todos los ojos miran a Edwards, porque las fechas coinciden con los días de su romance con Hunter. Sin embargo, ella aseguró que la paternidad de su hija es y seguirá siendo un misterio, pues no está dispuesta a hacerse ninguna prueba de ADN para conocer ese “pequeño detalle”. Edwards, senador por el partido demócrata en Carolina del Norte y también nominado para la vicepresidencia en 2004, afirmó estar dispuesto a realizar una prueba de paternidad para cerrar el asunto.