Los estudiantes de Bolivia no reprobarán este año ante la crítica situación generada por la pandemia, anunció este domingo el ministro de Educación, Víctor Hugo Cárdenas.
«Este año no habrá reprobación alguna de ningún estudiante en los niveles inicial, primario y secundario», dijo el ministro en conferencia de prensa.
Justificó la decisión por la situación generada por la pandemia de Covid-19. En este contexto, «no es admisible hablar de reprobación de los estudiantes», señaló.
Maestros y padres de alumnos cuestionan el cierre de los cursos presenciales y el pasaje a la educación virtual por el alto número de hogares que carecen de conexión a Internet o del dinero para asumir su costo en momentos en que los ingresos familiares han mermado por la disminución de la actividad económica.
Docentes rurales iniciaron el viernes en Lahuanchaca (población a 125 Km. de La Paz) una marcha hacia la sede de gobierno exigiendo una marcha atrás del gobierno y la renuncia del ministro de Educación.
«Los planteamientos de los dirigentes salen del territorio educativo y entran peligrosamente en el territorio de la política, en el cuestionamiento al gobierno y en la desestabilización de la convivencia democrática», sostuvo Cárdenas.
Asimismo, dirigentes de la Central Obrera Boliviana, principal organización sindical del país, afín al exmandatario Evo Morales, convocaron para el martes a una manifestación para defender el carácter público de la salud y la educación.
Cárdenas lamentó que los maestros no atendieran su invitación a dialogar con mediación de la Iglesia Católica y que insistan en «el retorno inmediato a clases presenciales», cuando la curva de la pandemia está en ascenso.
El Covid-19 ha dejado hasta ahora en Bolivia 1.754 muertos y más de 47.000 contagios.
El ministro advirtió sobre la posibilidad de un cierre anticipado del año escolar en caso de persistir las presiones sindicales.
«Si la terquedad y la politización de la dirigencia del magisterio continúan, el escenario del cierre del año escolar es una alternativa», dijo.
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Intervención urgente de hospitales y cementerios privados
Por otro lado, el gobierno de Bolivia anunció el lunes que comenzará a negociar la intervención de hospitales y cementerios privados ante el riesgo de colapso de los servicios públicos sanitarios y mortuorios por la pandemia, anunció este lunes el ministro de Gobierno (Interior), Arturo Murillo.
«Vamos a empezar hoy día dos procesos, uno de expropiación o de intervención del hospital de Udabol de Santa Cruz (este), que tiene una capacidad de 400 camas y alrededor de 100 terapias intensivas, y en Cochabamba (centro) Univalle, que tiene una capacidad de más de 120 camas y alrededor de 20» de cuidados intensivos, dijo Murillo en una conferencia de prensa. Ambos hospitales pertenecen a universidades privadas.
El ministro especificó que la intervención en nosocomios y cementerios privados será negociada con el pago de una compensación. «No se trata de quitarle nada a nadie. Si se expropia será a un precio justo», señaló.
Además, anticipó que «en caso de que lleguemos a colapsar, vamos a intervenir cementerios privados», y mencionó la situación crítica en la necrópolis de Cochabamba, ciudad fuertemente azotada por la pandemia.
«En una semana podemos colapsar el cementerio general Cochabamba», dijo durante el encuentro con la prensa, realizado en esa ciudad.
Murillo explicó que la decisión fue tomada en conjunto con la presidenta interina Jeanine Áñez, quien se encuentra desde la semana pasada en cuarentena con un cuadro asintomático de covid-19.
Con 11 millones de habitantes, Bolivia suma más de 48.000 infectados y 1.807 decesos por la pandemia.
Desde la aparición en Bolivia del virus en marzo, el gobierno central, los regionales y los municipales habilitaron de mutuo acuerdo hospitales públicos específicos para la atención exclusiva de pacientes covid-19, pero estos han comenzado a colapsar por la escalada de la pandemia.
Los hospitales Covid-19 reciben a pacientes de toda índole, inclusive los afiliados a seguros privados, lo que según el ministro está dejando sin atención a «la gente más humilde, más pobre, que no tiene condiciones de pagar un seguro».
Según estimaciones oficiales, Bolivia podría sumar unos 130.000 infectados en septiembre, cuando están previstas las elecciones para renovar presidente y vicepresidente y el parlamento bicameral.