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“No pido perdón de nada”

El ex presidente Luis Echeverría Álvarez rompió su silencio y recordó el suceso que enlutó a México, tras la prescripción del proceso que lo hacía responsable del delito de genocidio.

30 de septiembre de 2008 - 03:45 p. m.
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Desde la comodidad de su casa al sur del Distrito Federal, el ex presidente mexicano Luis Echeverría Álvarez volvió a recordar el año 1968. Y a pesar de estar retirado desde hace más de tres décadas de la política, sus palabras volvieron a conmocionar a la opinión pública del país azteca.

“El 2 de octubre de 1968 hubo un gran mitin en Tlatelolco, en la Plaza de las Tres Culturas, encabezado por el Comité de Huelga; esa gente fue muy activa. Entonces se presentó el Ejército por instrucciones del presidente al secretario de Gobernación, para apresar al Comité y disolver el mitin. Eso fue el 2 de octubre”, le resumió Echeverría al periodista Rogelio Cárdenas sobre el incidente conocido como La masacre de Tlatelolco.

Por entonces, Echeverría era ese secretario de Gobierno, el encargado de la cartera del Interior. De ahí que en menos de dos años se convirtiera en Presidente de México, siguiendo los lineamientos burocráticos establecidos por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el poder por más de 70 años.

El nombre de Echeverría se ha vuelto incómodo para los mexicanos. Su gobierno (1970-1976) aún es cuestionado por la crisis económica que originó la inmigración masiva a E.U., la acogida de los cultivos ilícitos por los campesinos pobres y el aumento de las cuotas burocráticas. Pero sobre todo, lo recuerdan como el arquitecto de la “Guerra Sucia”, ese período donde el terrorismo de Estado se convirtió en la clave para combatir la insurgencia.

Su pasado es más polémico. Antes de encabezar el Ejecutivo mexicano, Echeverría fue acusado de ser artífice, junto al entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, de la masacre estudiantil en Tlatelolco. En 1968, los universitarios de la Unam y el IPN se movilizaron contra el Gobierno y la organización, ese mismo año, de los Juegos Olímpicos en el Distrito Federal.

El mismo sindicado lo recuerda muy bien. “Ese movimiento fue creciendo y llegó a una manifestación que llamaron ‘Del silencio’, de 140 a 170 mil jóvenes en contra del presidente, que querían que saliera, con caricaturas, con ofensas, de la forma más agresiva”, declaró el ex presidente en un libro próximo a salir.

El 2 de octubre de 1968, los estudiantes se concentraron en la Plaza de las Tres Culturas. En la manifestación se infiltraron agentes del grupo paramilitar Batallón Olimpia. Y dispararon. El Ejército, apostado para disuadir la manifestación, respondió al fuego.

El Gobierno reportó 30 muertos. Años después, periodistas, activistas de derechos humanos e investigadores establecieron un número de alrededor de 500. Mientras, los culpables seguían libres.

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En 2005, cuando el reinado del PRI pasó a la historia, Echeverría fue acusado de genocidio. A Tlatelolco se sumó El Halconazo, durante la “Guerra Sucia”, pero el proceso fue anulado. Hoy tiene algo bien claro: “No pido perdón de nada. Ni pido perdón a nadie ni me lo doy”.

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