El miércoles, el presidente estadounidense Barack Obama, al igual que hicieron sus predecesores Bill Clinton y George W. Bush, suspendió por seis meses uno de los artículos de la Ley Helms-Burton que le ponía trabas a la inversión extranjera en Cuba.
La medida fue calificada como un nuevo paso simbólico en el proceso de Washington y La Habana para normalizar sus relaciones. Esta decisión llega tras la primera reunión sobre asuntos migratorios entre ambos gobiernos, que calificaron de “fructífera”.
La Ley Helms-Burton fue aprobada el 12 de marzo de 1996, bajo la presidencia de Bill Clinton, y endureció las condiciones del embargo estadounidense a Cuba. Promovida por los senadores Jesse Helms y Dan Burton, fue la respuesta del gobierno estadounidense a un incidente ocurrido en febrero de ese año, cuando cazas cubanos derribaron dos aviones del grupo “Hermanos al rescate”, un colectivo de exiliados en Miami contrarios a la revolución cubana y que, desde EE.UU., llevaban a cabo labores de contrarrevolución.
En esta ley se establecieron sanciones legales para todas aquellas compañías y particulares no estadounidenses que negocien con propiedades en Cuba reclamadas por ciudadanos del país del norte. En la práctica suponía limitar las inversiones en Cuba y un recrudecimiento del embargo establecido sobre la isla desde 1962.
La legislación, tildada por varios países como una “aberración contra el pueblo cubano”, ha causado serias dificultades económicas a La Habana.
Sin embargo, en la isla no ven la decisión de Obama como un cambio significativo. La única demanda del gobierno de Raúl Castro es el levantamiento del embargo.