El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Obama: Con todo en contra

Enfrenta este martes su desafío más difícil: detener el avance de los republicanos, algo imposible según las encuestas.

01 de noviembre de 2010 - 05:00 p. m.
PUBLICIDAD

Hace dos años, el joven mandatario sólo hablaba de la esperanza y el cambio; hoy tiene que explicar por qué no logró cumplir sus promesas.

De los 101 escaños del Senado, los demócratas tienen 59 (más el del vicepresidente Biden) y los republicanos 41. Se votarán 37. Según las encuestas, es posible que el oficialismo mantenga su mayoría. Si esto sucede, será la primera vez en ocho décadas que cambie el control de la Cámara y no el del Senado. En esta contienda, los ojos de Estados Unidos están puestos en Nevada, donde el líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, un político astuto y de la vieja guardia, podría perder contra Sharron Angle, la candidata del Partido del Té, que ha decidido afirmarle a la prensa que quiere llegar al Senado sin explicar para qué y ha basado su campaña en decir que Reid fomenta el abuso sexual y el consumo de viagra.

Similar ha sido el estilo de varios candidatos en esta contienda, que ha tenido especialmente un tinte de guerra política sucia. En Florida, el republicano Alan Grayson ha liderado una campaña de desprestigio contra su rival a la Cámara, Dan Webster, asegurando que éste es talibán. El estilo lo han impuesto sobre todo los candidatos del Tea Party o Partido del Té, gran protagonista de estas elecciones.

Se trata de un grupo político populista de derecha cuya fortaleza electoral fue impredecible. Su mensaje ha sido elemental: "Cambio". Sus candidatos, fomentados por la ex candidata presidencial Sarah Palin, han logrado imponerse sobre la mesura y la racionalidad que han pretendido los demócratas. A punta de críticas y desprestigio contra los actuales gobernantes, han logrado convencer a millones de que ellos representan todo lo contrario a lo que hay en el poder, aunque muchos ni siquiera puedan explicar bien en qué consisten sus propuestas ni cómo van a lograr ese cambio del que tanto hablan.

Antiaborto, antimigración, antiimpuestos y antitodo lo que exista actualmente en el gobierno, el Tea Party tiene la posibilidad de colocar hasta nueve senadores y cerca de 20 presentantes en Washington. En esta contienda, además del Congreso, están en juego las gobernaciones de 37 estados.

La encrucijada del voto latino

Hace dos años a Obama lo apoyaron los latinos y cometió un error garrafal: prometió una reforma migratoria que no cumplió. "El pueblo hispano está frustrado por la falta de acción por la reforma migratoria a pesar de las promesas que hizo el Partido Demócrata en las elecciones anteriores", explicó a este medio Katherine Vargas, del Foro Nacional de Migración. Ahora, los demócratas piden el voto de los que hablan español, pero el descontento de los votantes es innegable.

Hay molestia con los demócratas que no cumplieron lo prometido y terror ante los republicanos que están fomentando leyes racistas como la de Arizona.

Sin embargo, los expertos piden que la respuesta no sea la abstención: "La clave para crear voluntad política en el Congreso es demostrar poder político y la comunidad hispana e inmigrante tiene la valiosa oportunidad de demostrar el creciente poder del voto latino", amplía Vargas.

No ad for you

Colombia

Para Colombia el análisis más simplista indica que el regreso de los republicanos al poder significarían más beneficios para el país, teniendo en cuenta las críticas de los demócratas al libre comercio, las violaciones a los Derechos Humanos y el asesinato de lideres sindicales en nuestro país. Sin embargo, no es del todo cierto que Colombia se beneficie con un Congreso republicano, menos aún cuando el que llega -si ganan los candidatos del Tea Party- tendrá un gran componente de conservador recalcitrante y casi que impredecible en sus decisiones. Lo que sí es cierto es que si las encuestas no se equivocan, Nancy Pelosi dejará de ser la presidenta de la Cámara y la sucederá John Boehner, mucho más cercano a los intereses de nuestro país que la muy crítica señora Pelosi.

A manera de conclusión, si los demócratas pierden ambas cámaras, no será la primera vez que un presidente tenga que gobernar con la oposición. Bill Clinton lo hizo en 1994 y supo poner a funcionar su brillantez política para seguir adelante e, incluso, reelegirse. Ese sería el gran reto para Obama. Aunque no será fácil, menos aún cuando futuras estrellas como John Boehner lo han dicho: "Lo más importante es que Obama sea presidente sólo un periodo", aseguró, dejando a un lado por completo los demás objetivos de su partido cuando regresen al poder.

Conoce más
Ver todas las noticias