Y si debe tomarse sus días de asueto, ¿está bien que alquile una mansión en un lujoso complejo en la isla de Martha’s Vineyard, en las costas de Massachusetts, donde gastará millones de dólares? Varios analistas le han recomendado olvidarse del descanso, “por cuestión de imagen”. Según la última encuesta, tiene un 39% de popularidad, el mínimo histórico.
Los republicanos, por su parte, aprovechan para criticar al mandatario y acusarlo de despilfarrador. “Políticamente, la imagen del presidente de vacaciones en Martha’s Vineyard, mientras los mercados se encuentran al borde del colapso, enviaría un mensaje horroroso”, dice el excongresista republicano Joe Scarborough.
Las críticas también llueven desde sus propias filas. “No son momentos éstos para que un presidente se dedique a descansar en una reclusión espléndida entre los ricos y los famosos (…) No, señor presidente, Martha’s Vineyard es el último lugar del mundo que debería visitar”, escribió el columnista de The Washington Post Colbert King.
Sus asesores le aconsejan que, ante los difíciles momentos que atraviesa y la campaña electoral que ya arrancó y en la que Obama ha sido blanco de duras críticas del Tea Party, lo mejor es que se decida a pasar unos días en la casa de descanso de Camp David. Pero el presidente parece no estar dispuesto a renunciar a sus vacaciones con su familia (que ha tomado religiosamente desde que llegó a la Casa Blanca), pues el Congreso sólo volverá a sesionar el próximo 7 de septiembre, cuando termina el receso de verano, y hasta entonces es muy poco lo que puede hacer.