Edmundo Pérez Yoma, ministro del Interior chileno, expresó que sigue en la incertidumbre la vida de 7.000 personas, que luego de la erupción del volcán el pasado 2 de mayo, debieron ser evacuadas de emergencia a zonas más seguras.
“Lo único que podemos afirmar con certeza es que cualquiera sea el desenlace de este fenómeno de la naturaleza, la vida en Chaitén y en la provincia de Palena será distinta después de este cataclismo”, expresó Pérez Yoma.
El ministro informó que 676 personas permanecen actualmente en albergues, principalmente en la ciudad de Puerto Montt.
El plan contempla la entrega por un mes de un bono a cada familia equivalente a 430 dólares, más otros 43 por cada hijo, el pago de arriendo de casas y la alimentación durante ese periodo. También se les asegurará la educación a los escolares evacuados y se otorgarán becas a universitarios.
El gobierno también apoyará a los pequeños empresarios de la zona, que es eminentemente ganadera y cuyo ganado está amenazado por la lluvia de ceniza que aún cae en la región. Unas 3.000 cabezas de ganado han sido ya evacuadas al norte, pasando por territorio argentino.
“Los evacuados deben saber que sus bienes serán restituidos y que la pérdida material la compartiremos todos los chilenos… Procederemos a compensar lo que se haya perdido irremediablemente”, agregó Pérez Yoma.
El ministro del Interior no cuantificó el monto de la ayuda estatal, pero dijo que está financiado. Una delegada presidencial encabezará las tareas de ayuda en reemplazo del ministro en campaña, el titular de Defensa José Goñi, quien asumió esa labor en los primeros días tras la erupción.
Los casi 5.000 habitantes de Chaitén fueron evacuados y otros 1.500 de Futaleufú, a 160 kilómetros de ese pueblo capital de la provincia de Palena, también debieron salir por la gruesa capa de ceniza que cubre la localidad, situada en la frontera con Argentina.
Futaleufú, cuyo servicio de agua potable fue cortado por las autoridades debido a su contaminación, es abastecido de ese líquido desde Argentina.
Los expertos temen que la nube tóxica de gases y cenizas que sale del volcán Chaitén pueda caer sobre la zona, lo que aumentaría los daños ya causados. Un desborde el lunes del río Blanco, que atraviesa Chaitén, inundó una cincuentena de viviendas, según constataron policías que ingresaron a la localidad a sólo 10 kilómetros del volcán. El desborde del río fue causado por la gran cantidad de cenizas caída y las fuertes lluvias de los últimos días.
Las autoridades dispusieron una zona de seguridad de 30 kilómetros en torno al volcán y sólo policías y militares pueden ingresar esporádicamente a ese anillo.