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¿Se jubila Fidel Castro?

En la isla no se habla de otra cosa: que Fidel continuará rigiendo sus destinos, que entregará el poder, que será su hermano Raúl quien asuma... El próximo 24 de febrero, la Asamblea del Poder Popular despejará los rumores sobre la sucesión del Comandante.

20 de febrero de 2008 - 09:49 a. m.
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En la isla no se habla de otra cosa: la reelección del presidente cubano Fidel Castro el próximo día 24, su presunta sucesión y las reformas que exigen los cubanos. En embajadas, hoteles, terrazas y restaurantes se hacen apuestas —con dinero en mano— sobre si el Parlamento, recién elegido, nombrará de nuevo a Castro presidente de los consejos de Estado y de Ministros.

Las apuestas están divididas. Más de la mitad de los cubanos advierten que Fidel Castro será reelegido, pues a pesar de su enfermedad el comandante ha advertido en múltiples intervenciones que “los revolucionarios no se jubilan”. Castro aseguró hace poco ser consciente de “que el tiempo pasa y las energías se agotan”, y admitió que “la vida tiene sus leyes inexorables”, pero terminó su intervención de un modo inquietante: “Ahora comprendo que mi destino no era venir al mundo para descansar al final de la vida”.

Otras cábalas dicen que Fidel Castro, consciente de su larga convalecencia, declinará el honor y anunciará esta semana que no quiere seguir. Algunos señalan que será ratificado, pero que cederá el manejo cotidiano del gobierno, aunque no sus títulos oficiales, y muchos apuestan a que Castro, aunque convaleciente hace 20 meses, no soltará el poder mientras esté vivo.

Los partidarios de la tesis de que Castro será reelegido pero cederá el timón, citan al presidente de la Asamblea, Ricardo Alarcón, en una reciente entrevista al diario Público, de Madrid. “Hay incertidumbre. No puedes asegurar qué va a llegar como propuesta. Yo di la mía. Yo voto por él. No quiere decir que haya que obligarlo. Él puede decir: no jodas, no…” , dijo Alarcón.

Los que no quieren

Pero por otro lado crece el número de personas que piden cambios a gritos. Esta semana, un estudiante se atrevió a preguntarle al presidente del parlamento Cubano, Ricardo Alarcón: “¿Por qué los cubanos no pueden viajar al extranjero?”… No hubo respuesta. Esto, según los críticos del régimen, es sólo una muestra del cansancio que sienten muchos en la isla por la revolución y la señal inequívoca de que el tiempo pasa.

La generación histórica de la revolución desaparece y el tiempo apremia a sus fundadores si quieren guiar unos cambios que llegarán de cualquier modo, alertan figuras políticas desde dentro del sistema.

En algunos debates celebrados recientemente en Cuba, por iniciativa del presidente interino Raúl Castro, el malestar brotó a borbotones: la dualidad monetaria, el transporte, la falta de vivienda, el deterioro de la salud y la educación, el exceso de prohibiciones… Las dificultades de la vida cotidiana, a estas alturas, más que agobiar, aplastan, y sobre todo el problema de los salarios, que no alcanzan para casi nada y no se compadecen con los elevados precios de los alimentos y de otros productos básicos.

Los cambios

Quienes opinan que Fidel Castro no seguirá, se encierran en largos vaticinios de quién podrá ser su sucesor. Siempre en primer lugar aparece Raúl Castro, de 76 años, segundo al mando en todos los frentes que lidera su hermano mayor, como el más seguro heredero. Pero otros apuntan al vicepresidente y secretario del Consejo de Estado, Carlos Lage, y algunos al ministro de exteriores, Felipe Pérez Roque, entre otros.

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Lo cierto es que este año será definitivo para la isla. Se cumplen 50 años de la revolución y Fidel sigue convaleciente. “Mucho se está jugando hoy en Cuba y mucho se espera de los jóvenes”, dijo recientemente en un discurso el dirigente juvenil Carlos Lage Codorniú, hijo del vicepresidente cubano. Tocó la punta del iceberg al asumir como necesario repensar el modelo socialista “entre todos”, y plantear que las “soluciones” que requiere su país no pueden ser “cosméticas”.

Si el primer año de la enfermedad de Fidel Castro fue de tanteos e incertidumbres, a partir del pasado 26 de julio, cuando el presidente en funciones Raúl Castro pronunció un discurso autocrítico y anunció la introducción de cambios “estructurales y de concepto” en la economía, se generaron expectativas notables.

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La última sesión del Parlamento de nuevo aclaró el horizonte. Raúl Castro pronunció un discurso en el que vino a decir que el cambio va, pero que será lento. Fidel Castro envió un mensaje a la Asamblea Nacional respaldando a su hermano, algo que no ocurría de forma explícita desde que el 31 de julio de 2006 delegó en él “provisionalmente” todos sus poderes y cargos.

En Cuba nacen y florecen especulaciones y los cubanos se enredan en descubrir qué sigue ahora. “Lo más seguro es que… ¿quién sabe?”, es el punto al que llegan todas las discusiones sobre los inescrutables designios del Comandante en Jefe.

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