La magistrada boliviana Silvia Salame está acostumbrada a tener el mundo en su contra. Es la única miembro del Tribunal Constitucional (TC) tras la renuncia de cuatro jueces por presiones del Legislativo y Ejecutivo; además, el gobierno de Evo Morales la demandó por prevaricato la semana pasada. ¿La razón? Ponerle freno al referendo revocatorio con que el Presidente quiere reafirmar su poder, así como el de ocho prefectos de las nueve regiones del país.
Sin embargo, ella sigue aferrada en su cargo. Si renuncia, Bolivia se quedaría sin nadie que realice control constitucional. Sobre esta situación habló en exclusiva con El Espectador.
¿Cuál es la situación del TC hoy en día?
Es de virtual paralización por la suspensión de los plazos procesales. No cuenta con magistrados titulares que puedan resolver los miles de recursos acumulados desde fines de 2007, cuando se produjeron las últimas renuncias.
¿Por qué renunciaron los demás miembros del TC? ¿Por qué no tomó usted el mismo camino?
Los otros cuatro magistrados que integraban el TC fueron sometidos a un juicio de responsabilidades, acusados por el presidente Evo Morales ante el Congreso por prevaricato. Aunque el Senado archivó el proceso y los restituyó a sus funciones, fueron amenazados con otros juicios de responsabilidades; si bien yo también fui convocada en uno de los juicios, creo que mi deber era, y es, evitar el cierre del Tribunal.
¿Por qué se debe aplazar el referendo revocatorio del próximo 10 de agosto?
Si se debe aplazar o realizar es responsabilidad y decisión de la Corte Nacional Electoral (CNE). Como única magistrada emití dos decretos en los que pongo de manifiesto que hay una jurisprudencia que debe ser observada por mandato del artículo 44 de la Ley 1836, que establece la vinculación de la jurisprudencia del Tribunal.
La CNE y el Gobierno insisten en llevar a cabo el referendo revocatorio. ¿Qué validez tendría una consulta sin el aval del TC?
La mayor consecuencia política y legal será que el acto quede deslegitimado, independientemente del resultado en las urnas.
¿Qué pasaría con Bolivia si se suprimiera el control constitucional?
No existiría Estado de Derecho, seguridad jurídica y menos garantías constitucionales para los bolivianos, lo cual constituye una amenaza evidente para el sistema democrático.
¿Cómo califica al gobierno del presidente Evo Morales?
Al tratarse de una valoración política, a título, estrictamente personal, puedo señalar que el presidente Morales recibió un país con un caudal social nada despreciable y con una sociedad anhelante de mayor justicia social y estabilidad. El hecho de que estemos a días de un referendo revocatorio del Presidente y de los prefectos es más elocuente de lo que ha sucedido con el gobierno y la sociedad política.