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Ted Cruz, el verdugo de Donald Trump

Las encuestas fallaron y la campaña del magnate millonario comienza a desinflarse. Mientras tanto Clinton tiene a Sanders pisándole los talones en los sondeos.

02 de febrero de 2016 - 07:02 a. m.
Los demócratas Hillary Clinton y Bernie Sanders tuvieron un cabeza a cabeza, mientras el republicano Ted Cruz sorprendió a Donald Trump. / AFP
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Iowa, el primer estado en votar en las primarias partidarias, midió anoche la temperatura política para escoger a sus candidatos a las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos, en una jornada en la que la demócrata Hillary Clinton, con leve ventaja, y el aspirante republicano Ted Cruz han arrancado al frente. Iowa representó un sorprendente tropiezo para Donald Trump, el magnate de la construcción y los casinos, que desde el verano dominaba los sondeos del Partido Republicano.

Escrutados el 93% de los votos, en el campo demócrata Clinton aventajaba al senador Bernie Sanders por apenas un punto, pero entre los republicanos la gran sorpresa era el excelente desempeño de Cruz, un senador ultraconservador.

Según los primeros números divulgados, Cruz superó por aproximadamente 3% a Trump, al tiempo que el senador Marco Rubio se aproximaba a los dos líderes. (Vea: «Estoy honrado de haber terminado en segundo lugar»: Donald Trump)

No ganar en Iowa es un duro golpe para Trump. Quizás era el único candidato, de los 15 que compiten por las nominaciones demócrata y republicana, que no podía darse el lujo de perder en este estado y menos frente a un rival que tiene más semejanzas que diferencias con él.

¿Quién es Ted Cruz?

 

Cruz, quien en marzo del año pasado abrió la carrera a la Casa Blanca, es el candidato del ala extremista del Partido Republicano, el Tea Party que en los últimos años ha ganado espacio. Los principios de las campañas de Trump y Cruz son los mismos (no legalización de inmigrantes, política internacional más dura, etc.), lo que cambia es la imagen. Mientras el magnate millonario se dedica a insultar a la clase política y llama voladores a los mexicanos, el senador por Texas se concentró en resaltar las políticas más conservadoras del Tea Party.

Según analistas, este es el secreto de su triunfo, además de una carrera de oposición en el Senado. Cruz, quien ha liderado la oposición al presidente Barack Obama, es un hombre poco sencillo. Siempre lleva en su mano el anillo de la Universidad de Princeton. Usa botas de cowboy con finos trajes hechos a la medida. Le encanta la comida Tex-Mex.

Nacido en 1970 en Calgary, Canadá, Cruz no pierde oportunidad para afirmar que su historia empieza 14 años antes en una cárcel cubana. Su padre, el cubano Rafael Bienvenido Cruz, formaba parte de la guerrilla de Fidel Castro y fue capturado por el ejército bajo el mando de Fulgencio Batista.

Cuenta su historia cada vez que tiene oportunidad, pues es la prueba de que el sueño americano es posible. Su padre llegó a los 18 años a Texas con cien dólares en los bolsillos. Cruz, sin embargo, regresó a Estados Unidos en 1974.

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Lo de anoche es el comienzo de una batalla sin precedentes, una campaña fuera de lo tradicional y llena de outsiders. Los candidatos atípicos le apostaron a trastocar el statu quo en los caucus (asambleas populares) de Iowa, que desde los años setenta defiende mantener el privilegio de ser el primer estado en votar en las primarias, lo que le permite ejercer un peso desmesurado en el futuro de los candidatos.

La extensión de Iowa es poco mayor que la de Inglaterra, pero la población, unos tres millones de habitantes, es 17 veces inferior. Al ser el primer estado en votar, su influencia es desproporcionada a su peso real. Aquí raramente se elige a los presidentes, aunque la victoria de Obama en los caucus de 2008 lo impulsaron a la nominación y a la presidencia.

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