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«Tenés que ser leal»: Fernández

Jorge Taiana fue hasta el viernes el ministro de Relaciones Exteriores de Argentina.

22 de junio de 2010 - 05:29 p. m.
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La palabra “lealtad” tiene tanto peso dentro del Partido Peronista, en Argentina, que una vez al año se conmemora con grandes celebraciones su día. Es la síntesis de lo ocurrido un 17 de octubre de 1945, cuando una movilización obrera y sindical reclamaba la liberación del entonces coronel Perón, detenido por el gobierno militar. Un día como ese, en adelante Día de la Lealtad, nacía el peronismo.

Por esa razón para un peronista de cuna, como el ex canciller Jorge Taiana, la acusación de desleal es el más fuerte agravio que pueda recibir. Se entiende entonces que no dudara un instante en presentar su renuncia irrevocable al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores, el viernes pasado, después de que en una discusión telefónica, su jefa, la presidenta argentina, Cristina Fernández, cruzara ese límite y pusiera en duda su compromiso con el gobierno. “Tenés que ser leal”, le habría dicho la presidenta.

Es que Jorge Taiana ha sido, quizás, el más leal de los ministros que tuvieron Néstor y Cristina Kirchner hasta ahora. En diciembre de 2005, tras ser elegido diputado el entonces canciller Rafael Bielsa, Taiana ingresó en una audiencia con el entonces presidente Kirchner como diputado electo y salió como canciller inminente. Desde entonces, trabajó para guardarles las espaldas a los Kirchner en el contexto internacional.

De hecho, la política exterior argentina cosechaba triunfos, en parte gracias a su gestión. Hace un par de meses, por ejemplo, el ex presidente Kirchner era elegido como secretario general de Unasur, tras una estrategia diplomática dirigida por la Cancillería. Asimismo, hace tan sólo días, se solucionaba el bloqueo terrestre entre Argentina y Uruguay, conflicto existente desde la llegada de Taiana a la cartera.

Hijo del médico personal de Perón, Jorge Taiana sabe de lealtades. A sus 20 años ya lo apodaban El Canciller, casi proféticamente, por su diplomacia para discutir los temas acalorados que se debatían en el movimiento Descamisados, en los agitados años 70. Tras la muerte de Perón, el gobierno lo encarcela y sólo es liberado tras el regreso a la democracia, en 1982.

Después de pocos años dedicados a la academia, comenzó su carrera diplomática en la presidencia de Menem, como embajador en Guatemala, luego de lo cual consiguió ocupar la secretaría general de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos. Quería que Kirchner promoviera su nombre para ser secretario de la OEA, pero el ex presidente ya había comprometido su voto para apoyar a José Miguel Insulza.

Convencido del proyecto a largo plazo de los Kirchner, horas antes de su discusión con la presidenta, ultimaban detalles para el nuevo reclamo que se presentaría en esta semana contra Inglaterra, por la exploración petrolera en las Islas Malvinas. “Fue tan leal Taiana, que no cuestionó nunca el avance de una diplomacia paralela a la Cancillería, pese a los costos que esto implicaba”, dice el analista político Fabián Calle.

Precisamente, habría sido el escándalo de sobornos y diplomacia paralela con Venezuela, el que generó la discusión con la presidenta. El canciller habría llamado a Cristina Fernández para hablar sobre la citación al Congreso que el ex embajador en Venezuela, Eduardo Sadous, tiene esta semana.

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El caso Sadous había desencadenado una feroz pelea interna entre Taiana y el ministro de Planificación, Julio de Vido, a cuyo ministerio el ex embajador en Caracas acusó de gestionar chantajes a los empresarios exportadores del 15% y de ejercer “una diplomacia paralela”.

Las acusaciones de la presidenta sobre el mal manejo de esta crisis siguieron a los reproches por sus declaraciones al diario Clarín con respecto al conflicto con Uruguay. Al mediodía del viernes, en su última acción como canciller, firmó la autorización para que Sadous concurriera al Congreso. Desde la residencia presidencial en Olivos, con un nuevo canciller asignado, el ex embajador en Estados Unidos Héctor Timerman —quien semanas atrás había vaticinado cambios en el gabinete—, los Kirchner planeaban el fin de semana cómo evitar que Sadous declarara.

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Los opositores al gobierno miran de reojo el nuevo nombramiento y desconfían del papel que pueda jugar. Entre tanto, el ahora ex ministro sigue los partidos del Mundial y piensa, según dicen sus más cercanos colaboradores, cómo continuar apoyando la causa kirchnerista. 

Un periodista que llegó a la diplomacia

Héctor Timerman, quien se posesionó este martes como canciller de Argentina, es un periodista devenido en diplomático, que se ganó la confianza de la presidenta Cristina Fernández gracias a su gestión de las relaciones con EE.UU. en su cargo como embajador. Nacido el 16 de diciembre de 1953, el funcionario debió exiliarse en Estados Unidos durante la última dictadura militar (1976-1983) luego de que su padre, el fallecido Jacobo Timerman, fundador del diario ‘La Opinión’, fuera secuestrado y detenido por paramilitares en 1977.

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El nuevo canciller argentino tiene por delante atender las quejas de otros países, sobre todo los de la Unión Europea, por supuestas restricciones a la importación de alimentos.

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