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Todo por el poder en Guatemala

Sandra Torres, exesposa del presidente de Guatemala, Álvaro Colom, apeló un fallo que le impide ser candidata presidencial.

30 de junio de 2011 - 06:55 p. m.
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El divorcio fingido entre el presidente de Guatemala, Álvaro Colom, y su esposa, Sandra Torres, no resultó como la pareja presidencial lo planeó. Para saltarse el artículo 186 de la Constitución, que prohíbe a los familiares del presidente hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad ser candidatos a la alta magistratura (Torres está en el primero de afinidad), acordaron un divorcio exprés, que se concretó hace un mes, en medio de fuertes críticas que vieron dicha acción no como una bonita historia de amor, sino un fraude.

Colom dijo que descartaba tal estratagema y la calificó de “inmoral”. Pero en el amor, como en la política, las palabras se las lleva el viento y el Tribunal Supremo le dio la razón a la oposición que rechazó que Torres se postulara como candidata de la gobernante Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). “El fraude de ley, por el divorcio que se llevó a cabo, en el presente caso está plenamente consumado, ya que su intención fue evadir la prohibición constitucional relacionada, con el agravante de que la ley que se trata de burlar es la propia Constitución”, falló el Tribunal.

La noticia cayó como un balde de agua fría a Torres, quien luchaba para restar la distancia con su rival, el general derechista Otto Pérez Molina, acusado de violaciones a los derechos humanos, pero quien a pesar de esa sobra le lleva 27 puntos de ventaja. “No soy ni la primera ni la última mujer que se divorcia en este país, pero sí la primera que se divorcia por Guatemala”, dijo Torres.

Su equipo de gobierno informó que ella no va a dar declaraciones, pero aclaró que la decisión ya fue apelada y que esperan tres días para que el Tribunal comunique su decisión. En caso de que el fallo se mantenga, se puede ir en primera instancia ante la Corte Suprema y en último caso ante la Corte de Constitucionalidad. “Esta es una batalla, pero no hemos perdido la guerra. Estamos en pie y dispuestos a seguir luchando”, advirtió el secretario general de la UNE, Jairo Flores.

El general y dictador entre 1982 y 1983, Efraín Ríos Montt, fue quien paradójicamente instó a Torres a “agotar los razonamientos de todas las instancias legales”. En 2003 la Corte de Constitucionalidad aceptó la candidatura presidencial de Montt, pese a que en Guatemala están prohibidas las aspiraciones presidenciales de quienes hayan accedido al poder mediante golpes de Estado. Este antecedente hace que el analista Sergio Roldán asegure que “Torres, divorciada, casada o como sea, será candidata”.

Expertos legales advierten que lo que sigue ahora en el país es una larga guerra legal a sólo 70 días de las elecciones.

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