Donald Trump venía advirtiendo desde hace semanas que si no se controlaba la delincuencia, las protestas y los disturbios seguiría enviando tropas federales a las ciudades del país, como ya ocurrió con Portland (Oregón). A pesar de que varios dirigentes del país han rechazado su posición, hoy mismo se anunció desde la Casa Blanca que se enviarán tropas a Cleveland, Detroit y Milwaukee.
“Estas tres ciudades están experimentando un aumento inquietante de crímenes violentos, particularmente homicidios”, dijo el ministro de Justicia, Bill Barr, en un comunicado. La administración republicana ya ha enviado refuerzos federales a Chicago y Albuquerque, donde los funcionarios locales, también demócratas, han expresado sus reservas sobre esta iniciativa tomada en medio de la campaña presidencial.
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Portland y otras ciudades rebeldes
La cuenta de Twitter de la policía de Seattle indicó a principios de esta semana que habían realizado “45 arrestos en conexión con los disturbios” y agregó que “21 policías habían sufrido heridas por ladrillos, piedras y explosivos, la mayoría de ellos pudieron retornar a su trabajo”. Este ha sido el panorama de diferentes ciudades del país por más de 50 días consecutivos, desde la muerte de George Floy en Minneapolis.
Las protestas en la ciudad se recrudecieron el pasado sábado después de que el gobernador del estado, el demócrata Jay Inslee, anunciara que ya habían llegado a la ciudad agentes federales enviados por el presidente Trump. Inslee dijo que Trump “busca confrontación” e instó a mantener las protestas de manera “pacífica”.
“En todo el país, la gente está cometiendo actos de violencia, supuestamente en apoyo a Portland. Si quieres apoyar a Portland, entonces frenen la violencia y trabajen por la paz. Agentes e instalaciones de policía de Portland han sido amenazadas”, advirtió Chuck Lovell, jefe de policía de la ciudad en un comunicado emitido esta madrugada.
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Por su parte, Trump afirmó el pasado miércoles: “En las últimas semanas, ha habido un movimiento radical para quitar fondos, desmantelar y disolver nuestros departamentos de policía. Políticos extremistas se han unido a esta cruzada antipolicial y han vilipendiado sin descanso a los héroes de las fuerzas de seguridad”.
“Este baño de sangre debe terminar”, agregó el mandatario, quien estuvo acompañado por el fiscal general William Barr. Las autoridades locales, sin embargo, han cargado contra la decisión de Trump al asegurar que la llegada de agentes federales solo contribuye a tensar aún más la situación.