Aunque durante la presidencia de Barack Obama el enfrentamiento entre la Casa Blanca y las mayorías republicanas fue muy fuerte —bloquearon casi todas sus iniciativas e incluso la nominación de un juez a la Corte Suprema—, en tiempos de Donald Trump la oposición demócrata enfrenta dificultades.
En las elecciones de noviembre, los republicanos conquistaron no solo la Casa Blanca, sino que además pasaron a controlar las dos cámaras del Congreso, una situación que dejó a los demócratas con escasas posibilidades de impedir los excesos de Donald Trump.
Aunque líderes de oposición alzaron sus voces para prometer que iban a “frenar” los excesos de Trump y su gobierno, la realidad parece anularlos.
En un hecho inédito —y que refleja la delicada situación política—, los líderes republicanos dejaron de lado las normas de un comité clave del Senado y aprobaron las nominaciones de dos candidatos de Trump sin contar con el voto demócrata.
La controvertida decisión fue tomada luego de que los demócratas boicotearon la audiencia del Comité de Finanzas del Senado en la que se consideraron las nominaciones del banquero de Wall Street, Steven Mnuchin para el departamento del Tesoro y del congresista Tom Price para dirigir Salud y Servicios Humanos.
Los demócratas se negaron a asistir a la votación sobre los nominados durante dos días consecutivos, argumentando que ambos aspirantes habían hecho declaraciones dudosas sobre situaciones de su pasado.
El presidente del Comité, el veterano Senador Orrin Hatch, suspendió el requerimiento de quórum para votar en favor de Mnuchin y Price y envió sus nominaciones al pleno del Senado para confirmar la aprobación.
Los demócratas tienen 46 de los 100 asientos del Senado, incluidos dos escaños independientes, en tanto que los republicanos controlan 54. Si los demócratas votan en bloque, requieren al menos cinco votos republicanos para lograr hacer efectiva su oposición. Algo impensable, al menos ahora.
Aunque dentro de los republicanos se han escuchado voces —39 legisladores, según el portalweb The Hill— en contra de algunos decretos ejecutivos de Trump (particularmente el veto antiinmigrante), muy pocos se han atrevido a ser más duros con sus críticas a Trump.
Menos, después de que el mandatario, fiel a su manera de gobernar, atacara a los legisladores del Partido Demócrata a través de Twitter. “¡Deberían tener vergüenza! ¡No me extraña que D.C. (el Distrito de Columbia, donde está Washington) no funcione!”, reclamó Trump ante la demora en la confirmación de su gabinete. A su reclamo se unieron veteranos republicanos, quienes afirmaron que el nuevo comandante en jefe debe disponer de su círculo más cercano lo antes posible.
Las críticas de Trump a los demócratas han estado precedidas por amenazas. Cuando varios se opusieron a eliminar el Obamacare, Trump les recordó que el siguiente año es electoral (2018) y que él había ganado en varios estados en donde los demócratas habían perdido. De hecho, la movida en el Senado para eliminar el Plan de Salud de Obama “abrió el escenario para un tipo especial de legislación que les permita acabar con el Obamacare sin sufrir ninguna obstrucción por parte de los demócratas”, explicó The New York Times.
A pesar de todo, los demócratas siguen en la lucha. Durante la jornada de nominación del senador Jeff Sessions como fiscal ante el Comité Judicial del Senado, los demócratas levantaron su voz para protestar por su supuesta participación en la redacción del polémico veto antiinmigrante de Trump. Aún así, el senador obtuvo los votos necesarios y su designación pasará al Senado, en donde su confirmación está descontada, pues solo se necesita mayoría simple.
La confirmación del nombramiento de Neil Gorsuch como noveno juez de la Corte Suprema será la siguiente batalla. Los demócratas tienen serias dudas sobre Gorsuch y así lo hicieron saber. “Seremos muy pacientes”, aseguró una fuente republicana de la Cámara de Representantes que requirió el anonimato, avanzando que ya estamos “preparados”.
Esta confirmación ya amenaza con convertirse en la pelea más polémica de los últimos tiempos. Trump instó a los republicanos del Senado a abandonar un umbral de 60 votos para la confirmación de Gorsuch. De acuerdo con la prensa, el mandatario le dijo al líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, republicano de Kentucky, «haga lo nuclear si es necesario». La llamada opción nuclear acabaría con el filibusterismo (obstruccionismo parlamentario) por parte de la minoría demócrata. Así, los nombramientos y otras propuestas de Trump se aprobarían con una mayoría simple en el Senado. Los republicanos la tienen.
Para confirmar al juez Gorsuch se necesitan 60 votos del Senado. Los republicanos tiene 52 sillas. Trump ha acusado a los demócratas de usar el obstruccionismo, la misma estrategia que usaron los republicanos con Obama. Las vueltas de la política.