Otra llamada telefónica podría meter en un serio aprieto al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazado desde hace dos semanas con la posibilidad de un impeachment.
El diario The New York Times informó esta semana que el presidente de Estados Unidos presionó en una reciente llamada telefónica al primer ministro australiano, Scott Morrison, para tratar de obtener información que desacreditaría la investigación sobre la interferencia rusa en las pasadas elecciones.
El diario apuntó que Trump pidió a Morrison que ayudara en este propósito al fiscal general estadounidense, William Barr, algo que revelaron dos funcionarios estadounidenses conocedores de esta llamada telefónica.
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Ante el revuelo de la publicación del rotativo estadounidense, Morrison confirmó este martes que Trump efectivamente le pidió ayuda en una investigación de la indagatoria que hizo el fiscal especial Robert Mueller sobre la interferencia rusa en la elecciones estadounidenses de 2016.
Un vocero del gobierno australiano confirmó este martes que la solicitud se realizó, al señalar en un comunicado que Australia «ha estado siempre lista para asistir y cooperar con los esfuerzos para arrojar luz sobre asuntos que están bajo investigación».
«El primer ministro confirmó esta disposición una vez más en una conversación con el presidente» Trump, añadió.
De acuerdo con el Times, la Casa Blanca restringió el acceso a la comunicación entre ambos mandatarios a un pequeño grupo de oficiales, al igual que se hizo con la polémica llamada entre Trump y su homólogo ucraniano, Vladímir Zelenski , el pasado mes de julio, que ha llevado al inicio de un proceso de destitución del presidente de EE.UU.
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Esta conversación con Morrison subraya además, según el New York Times, el hecho de que Trump percibe al fiscal general como uno de sus principales aliados para desautorizar la investigación de los pasados comicios, iniciada por Mueller, pese a que el Departamento de Justicia debería operar con independencia del órgano ejecutivo.
«Como en su llamada con el presidente ucraniano, Vladímir Zelenski, la conversación con Morrison muestra que el presidente utiliza la diplomacia de alto nivel para avanzar en sus intereses personales», apunta en diario.
La información obtenida por el medio revela que la llamada a Morrison, llevada a cabo en las últimas semanas, tenía el único objetivo de solicitar ayuda para el Departamento de Justicia entorno a la investigación de Mueller.
Una de las fuentes de The New York Times agrega que fue el fiscal general el que pidió a Trump que se pusiera en contacto con Morrison con ese fin.
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La comunicación con el mandatario australiano se habría producido debido a que fue la información desvelada por uno de sus diplomáticos establecidos en Londres, que se comunicó con un empleado de la campaña de Trump, la que dio lugar al inicio de las investigaciones de Mueller.
El medio estadounidense señaló que el Departamento de Justicia se negó a responder a la información publicada, mientras que tampoco habían recibido respuesta ni de la Casa Blanca ni de la oficina del primer ministro australiano.
Barr inició este año una revisión de la investigación de interferencias rusas en los comicios presidenciales de 2016 para tratar de determinar si las fuerzas de seguridad o de unidades de inteligencia habían actuado de manera inapropiada cuando decidieron llevar a cabo estas pesquisas.