El 7 de julio de 2021, Haití despertó con la noticia de que su presidente, Jovenel Moïse, acababa de ser asesinado en su casa por un comando armado. Más tarde, en Colombia, el país descubriría que varios connacionales estaban implicados en la investigación, señalados de participar en el magnicidio.
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Sin embargo, un año después, todo sigue igual. Las investigaciones están en punto muerto, los instigadores y los motivos del crimen siguen sin conocerse y el clima político en el país continúa deteriorándose.
Las preguntas siguen siendo las mismas: ¿cómo entró el comando a la residencia de Moïse? Aquel día, los atacantes parecen haber ingresado con facilidad a la residencia del presidente, sin que las unidades de élite encargadas de su protección hicieran algo para neutralizarlos.
Los procesos judiciales posteriores para los casi 40 implicados, incluidos la veintena de exsoldados colombianos, realizados tanto en Haití como en Estados Unidos, han avanzado con extrema lentitud.
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Cinco jueces de instrucción tomaron el caso, pero ninguno de ellos acusó formalmente a ninguna de las cuarenta personas encarceladas, incluidos los colombianos que presuntamente integraron el comando.
Para peor, la justicia está más a la deriva que nunca: desde hace un mes, las oficinas de la fiscalía en Puerto Príncipe fueron ocupadas por una de las muchas bandas criminales que controlan porciones enteras del territorio haitiano. La posible participación del primer ministro Ariel Henry en el asesinato ha frenado aún más la investigación judicial.
En abril un juez estadounidense propinó un duro golpe a quienes tenían esperanzas de que el proceso judicial en curso en Estados Unidos pudiera conducir a conocer los entretelones del asesinato de Moïse al decidir clasificar como secretas algunas de las pruebas.
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El magistrado tomó esa medida porque entre los acusados figuran dos antiguos informantes de la agencia antidrogas estadounidense DEA y un exinformante del FBI.
“No vemos con buenos ojos que Estados Unidos haya decidido proteger algunas informaciones. Toda una parte de esta historia seguirá siendo secreta”, comentó una fuente judicial haitiana.
En medio del caos, recordamos a los implicados en el caso y su paradero en la actualidad:
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