Durante gran parte de 2010, Wikileaks acaparó la atención mediática gracias a la divulgación de documentos secretos de Estados Unidos, permitiendo así el auge de figuras como la de Julian Assange (fundador y portavoz del portal de internet) y la del exsoldado norteamericano Bradley Manning (conocido por ser quien filtró los documentos). Sin embargo, así como Wikileaks permitió el conocimiento de información trascendental para la opinión pública mundial, también eclipsó otros hechos similares de filtración.
Tal fue el caso de Anat Kamm (24 años), una joven soldado israelí que mientras cumplía con el servicio militar obligatorio decidió copiar información confidencial de las fuerzas armadas de su país y traspasar los cerca de 2.000 documentos (que incluían detalles de las Fuerzas de Defensa, minutas y planes de operaciones militares) a la prensa. Por esta razón, en la actualidad Kamm está retenida en prisión domiciliaria a la espera de un fallo que, gracias a un acuerdo con la justicia alcanzado el fin de semana pasado, le deparará no menos de cinco años de cárcel.
En 2008, cuando la exsoldado israelí cumplió el servicio militar obligatorio decidió entregarle la información al periodista investigativo, Uri Blau, del periódico liberal Haaretz ya que, para ella, había “determinados aspectos de la conducta del ejército israelí en Cisjordania que eran de interés para el público”.
Gracias a los documentos filtrados y después de haber sido aprobados por el Ministerio de Comunicación, el reportero publicó una serie de artículos en los que reveló que las Fuerzas Secretas Israelíes, Shin Bet, habían estado marcando a diferentes militantes palestinos como objetivos militares, a pesar de que un fallo de la Corte Suprema de Justicia de Israel, emitido seis meses atrás, prohibía ese tipo de actos, salvo en casos excepcionales.
El reportaje más polémico fue en el que Blau reveló que dos miembros del movimiento islámico de la Jihad habían sido asesinados en Cisjordania por oficiales del Shin Bet. Una de las pruebas utilizadas por el periodista para argumentar su primicia fue que uno de los dos líderes asesinados, Ziad Malaisha, había sido identificado previamente como un objetivo militar.
Así pues, las autoridades comenzaron a investigar el caso y en diciembre de 2009, un año después de la primera publicación, arrestaron a Kamm y la mantuvieron secretamente cuatro meses en prisión domiciliaria y por medio de una orden judicial se le prohibió a los medios de comunicación difundir la noticia. En marzo la detención se hizo pública a través de blogs.
El juicio
El periodista Uri Blau estaba de vacaciones en Londres y al conocer la noticia del arresto de la exsoldado y viendo el panorama que le podría esperar a la vuelta, pospuso su regreso. En el ínterin, el diario Haaretz contrató a la firma de abogados Lieblich – Mozer para defender a su reportero, mientras que el abogado Einat Lehman tomó el caso de la Kamm.
Una vez reunidas todas las partes, la defensa de Blau (apoyada por la de Kamm) decidió entregar todos los archivos con el fin de llegar a un acuerdo para que le concedieran inmunidad y así poder regresar a Israel. Paralelamente a ese acuerdo, la “filtradora” también buscó un acercamiento con la justicia. Basándose en el argumento de que ella nunca buscó dañar la seguridad del país, el abogado de Kamm intentó a toda costa que se le juzgara por posesión y traspasó de material confidencial en vez de por espionaje y robo de información secreta, evitando así una posible cadena perpetua.
A pesar de los acuerdos, el futuro de Blau y Kamm es incierto y depende del juicio que se llevará a cabo en abril. En diálogo con El Espectador, el abogado de Blau, Mibi Mozer, aseguró que los dos casos son diferentes porque a su apoderado lo protege la ley. “Este ha sido un caso muy complejo en Israel, no obstante creo que Uri Blau no irá a prisión. Nosotros hemos dialogado con la justicia y creo que las autoridades hallaran una forma para proteger al periodista. En tanto, el caso de Anat Kamm es diferente porque ella es una soldado y no una periodista”. En cerca de dos meses se conocerá su destino.