Un delicado cruce de insultos y reproches entre los presidentes de Colombia y Venezuela se convirtió el lunes en el plato fuerte del almuerzo de mandatarios asistentes a la Cumbre de los Países de Río, en Cancún (México).
Según versiones de periodistas presentes en la Cumbre, divulgadas por CNN, el presidente Álvaro Uribe le recriminó a su homólogo Hugo Chávez por el embargo económico impuesto a Colombia y que ha implicado una reducción considerable de las exportaciones colombianas a ese país. Uribe, además, añadió que las políticas de Caracas contravenían los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio y, según aseguraron fuentes a la agencia EFE, comparó esta situación con el bloque de Estados Unidos a la isla de Cuba.
Chávez respondió molesto. Se defendió de las acusaciones afirmando que el comercio binacional se ha multiplicado por ocho desde su llegada al poder en 1999. Luego dijo que desde Colombia 300 paramilitares querían asesinarlo, según contó el secretario de Prensa de Palacio, César Mauricio Velásquez.
La discusión subió de tono. Uribe le pidió respeto diciendo que jamás haría algo así”. Chávez, por su parte, intentó retirarse. “Sea varón, quédese”, le dijo el mandatario colombiano, según fuentes venezolanas. También se escuchó la frase: “Vamos y arreglamos esto afuera”, dijo en la red social Twitter el periodista de la cadena CNN Daniel Viotto, reproduciendo lo narrado por varios testigos que participaban en la reunión.
“Fue una discusión acalorada”, manifestaron las mismas fuentes a la agencia EFE. Paradójicamente, tras la escalada verbal, fue el presidente cubano, Raúl Castro, quien intercedió para amainar los ánimos. “Váyase al carajo”, terminó concluyendo Chávez.
Fuentes de la Cancillería colombiana aseguraron, además, que Uribe estaba “muy molesto” por las declaraciones hechas casi en simultánea por el ministro de Defensa, Gabriel Silva, quien sin consultar con Cancillería manifestó públicamente su “preocupación” por la constitución de milicias rurales en Venezuela, a las que catalogó de “guardias petrorianas”, cuyas armas podrían terminar “vendiéndose a delincuentes, terroristas, narcotraficantes y bandas criminales”.
Horas después, al término de la reunión entre el presidente Álvaro Uribe y el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa —que se extendió por más de una hora—, Uribe desautorizó a su ministro de Defensa a hacer ese tipo de comentarios. El presidente Uribe aseguró que el encuentro con Correa había tenido un “buen espíritu”. Con respecto a Venezuela, aceptó una propuesta de los países de Río con la cual el gobierno se compromete “a cesar las intervenciones públicas que hagan daño”. Y “se buscará un grupo de países, de personalidades y de instituciones de confianza de Venezuela y de Colombia que ayuden a superar estas diferencias”.