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Venezolanos en las calles se debaten entre la incertidumbre y la esperanza

La inusual situación que se vive hoy en el país, en la que hay un presidente en el Palacio de Miraflores y otro, autoproclamado, en la Asamblea Nacional, despertó a una ciudadanía que parecía sedada, pero que aún después del sueño permanece con los pies en la tierra.

01 de febrero de 2019 - 09:00 p. m.
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, saluda durante unos ejercicios militares este viernes. / EFE
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En las calles de Caracas y en toda Venezuela se siente tanto la esperanza como la incertidumbre. La inusual situación que se vive hoy en el país, en la que hay un presidente en Miraflores y otro, autoproclamado, en la Asamblea Nacional, despertó a una ciudadanía que parecía sedada, pero que aún después del sueño permanece con los pies en la tierra. 

La autoproclamación del diputado Juan Guaidó como presidente interino, el pasado 23 de enero, fue sin duda un bálsamo de optimismo para los venezolanos que desean un cambio. El discurso del joven político ha calado en amplios sectores de la población venezolana, que, de acuerdo con una encuesta de la firma Meganalisis, ha alcanzado un apoyo del 83,5 %, de los ciudadanos venezolanos.

Pero en las calles la alegría va acompañada de cautela. Para los opositores del chavismo, a pesar del optimismo, esta historia no es nueva. En los últimos años se ha repetido en varias ocasiones —y sin éxito— que el gobierno de Maduro está por caer.

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“Yo siento alegría y esperanza. Tengo esperanza de que podamos salir de esto, pero también mucha cautela, porque hasta que los militares no tomen posición en bloque es muy difícil todo”, dice una ciudadana caraqueña. “Hay mucha incertidumbre y preocupación porque no sabemos qué va a pasar”, afirmó otra venezolana en diálogo con El Espectador.

Los venezolanos en las calles tienen memoria y recuerdan que en el pasado también hubo momentos en que creyeron tener al oficialismo contra las cuerdas. La estrecha victoria del presidente sobre Henrique Capriles en las presidenciales de 2013, el triunfo de la oposición en la Asamblea Nacional en 2015, el movimiento del referendo revocatorio y las marchas masivas del 2017 son solo algunos de los momentos en los que la oposición decía tener acorralado al oficialismo, pero Miraflores siempre encontró la manera de mantenerse en pie.

“Los diputados de la oposición dicen que falta poco y eso… y hemos visto avance. Pero igual nada muy cerca, porque faltan los militares”, dice por su parte un hombre en Caracas.

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Precisamente la cuestión militar es lo que más preocupa y divide a la ciudadanía en las calles venezolanas. De acuerdo con una reciente encuesta de Meganalisis, el 88 % de los ciudadanos no cree que las Fuerzas Armadas de Venezuela cambien de bando, a pesar de la amnistía que ha ofrecido la oposición, que, vale aclarar, no es muy popular dentro de los encuestados (apenas el 30 % dice estar de acuerdo).

Las sanciones de Estados Unidos contra PDVSA —principal fuente de ingresos del gobierno, las cuales han sido vistas por expertos como el golpe definitivo a Maduro— también son vistas con escepticismo: “Washington siempre amenaza, entonces estamos a la expectativa”, le dijo un caraqueño a este diario. Una opinión que refleja el verdadero sentir de los venezolanos, que sienten, de nuevo, que Maduro está contra las cuerdas, pero todavía lejos de ser noqueado.

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