Así lo afirmó el domingo el ministro del Interior y Justicia de ese país, Tareck El Aissami. El fortalecimiento de las tropas en la zona responde a la necesidad de intensificar los esfuerzos oficiales por contrarrestar las redes de narcotraficantes, así como las actividades criminales relacionadas con el paramilitarismo, según El Aissami.
Caracas ha sufrido fuertes críticas por su débil capacidad de control en las fronteras, a través de las cuales es exportada un 50% de la cocaína que sale de Colombia, según la organización International Crisis Group.
Consultados por El Espectador, expertos colombianos le dieron el visto bueno a la decisión venezolana. “Yo creo que es positiva en la medida en que esas bases sirvan para evitar que existan campamentos de grupos delincuenciales”, afirmó el analista internacional Juan Carlos Flórez.
El ex candidato a la Presidencia de Colombia Rodrigo Rivera la consideró una decisión “autónoma del gobierno venezolano, que debe ser respetada”.
El anuncio se da en momentos en que el gobierno de Hugo Chávez se alista para realizar actividades militares conjuntas con una flota de guerra rusa, que llegará a las costas venezolanas a finales de este mes.
Al respecto, la senadora Marta Lucía Ramírez, miembro de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, consideró apropiada la instalación de las bases, pero le reprochó a Venezuela su reticencia a trabajar de la mano con el Gobierno colombiano: “Veo que la administración de Hugo Chávez se ha negado a hacer equipo con nuestro país y, paradójicamente, sí realiza ejercicios militares con Rusia. La Cancillería colombiana debería romper su silencio y llevar ese asunto ante la OEA”, dijo la senadora.
El ministro El Aissami insistió en que las bases servirán para el control antinarcóticos, como parte del Plan Nacional de Defensa y Soberanía, con el cual se ha logrado el decomiso de 45 toneladas de cocaína y la detención de 14 capos este año.