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Venezuela busca reformar los sindicatos

Un proyecto de ley sustituiría las asociaciones de trabajadores públicos por organizaciones bajo el control del partido oficialista.

17 de junio de 2009 - 06:00 p. m.
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Megáfono en mano, un diputado del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) llama a una asamblea de trabajadores a las puertas de la estatal Aluminios del Caroní. “Estamos siguiendo las instrucciones del presidente Chávez de activar el control obrero”, anuncia, y propone a los camaradas que convoquen a una votación para elegir entre ellos al equipo que asumirá la dirección de la empresa, ahora que la revolución ha decidido otorgarle todo el poder al pueblo.

 Los trabajadores no le prestan atención. Tampoco lo hacen los obreros de otras 14 empresas básicas del Estado dedicadas a la minería y la siderurgia, ni los del sector petrolero, que, en su mayoría, pertenecen al único reducto donde los candidatos chavistas no han ganado elecciones en los últimos 10 años: los sindicatos de las empresas públicas. Para ellos, Chávez no es “el comandante”, sino el patrón. Y para Chávez, ellos no son la voz del proletariado, sino un estorbo al que hay que desplazar para dar paso a los nuevos Consejos de Trabajadores, que serán el “frente obrero” y “brazo industrial” de su partido y que estarán de acuerdo en recibir el “salario social” que defina el Estado, sin protestar.

La nueva idea del Ministerio del Poder Popular para el Trabajo y Seguridad Social es promover el cambio político por la vía ejecutiva. La transición hacia el socialismo ideada por el Ministerio del Trabajo contempla la aprobación de la Ley de Propiedad Social, que ahora discute la Asamblea Nacional y que establece una nueva forma de organización de la masa laboral que sustituiría a los sindicatos autónomos. Haydeé Machín, una de las ponentes de la ley, explica cómo funcionaría este sistema en un artículo publicado en el portal pro oficialista www.aporrea.org: “Los trabajadores deben organizar sus Consejos de Trabajadores de la Producción Social, los más avanzados formarán los Consejos de Brigadistas de la Producción Social y formarán parte de la reserva militar de la producción”.

La idea de desplazar la figura de los sindicatos ha generado alarma, incluso entre los dirigentes de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT). “Este es un gobierno antisindical y antiobrero, que tiene una política dirigida a amputar de brazos y manos a las organizaciones sindicales. Su propuesta es una copia de los Comités de Defensa de Revolución de Cuba, donde el único requisito para entrar allí será ser miembro del PSUV”, dice Orlando Chirino, quien aún es coordinador nacional de la UNT y, por ahora, lidera el desencanto.

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