El portavoz Robert A. Woods indicó sin embargo que entendía que “no se ha producido aun un cierre formal” de esa oficina diplomática. Venezuela y Estados Unidos no tienen relaciones a nivel de embajadores desde septiembre ante la expulsión, por parte del gobierno del presidente Hugo Chávez, del embajador estadounidense en Caracas, en solidaridad con una acción similar adoptada por el presidente boliviano Evo Morales.
Estados Unidos, que rechazó las acusaciones de intervención de sus embajadores en los asuntos internos de esos países, respondió a ambas expulsiones con medidas similares.
Woods dijo en un diálogo regular con reporteros que en agosto, antes de la expulsión de embajadores, el gobierno venezolano “había pedido autorización para alquilar una oficina” que sería destinada a un consulado en esa ciudad de Texas.
Subrayó que aun antes de recibir la autorización del Departamento de Estado, “ellos siguieron adelante y alquilaron esa propiedad de todos modos, lo cual fue una violación… de la ley de relaciones exteriores” de Estados Unidos.
Dijo que desde entonces, “se han dado una serie de pasos”, incluyendo una notificación del departamento de que la decisión venezolana fue “una violación, y ellos entendieron que, de hecho, el departamento lo consideraba como una violación”.
La cancillería venezolana dijo el domingo que habían circulado “informaciones erróneas” en los medios de prensa de que el consulado en Houston fue cerrado o que algún funcionario venezolano fue “objeto de una medida de expulsión”.
“Dificultades de orden estrictamente administrativo, han sido superadas por la vía diplomática en conversaciones entre los dos gobiernos”, dijo en un comunicado difundido por la embajada en Washington.
Woods indicó que el Departamento de Estado se ha puesto en contacto con el gobierno venezolano “oralmente y a través de una notificación escrita para informarle que (la actitud venezolana) no era aceptable”.