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Alemania: el ejemplo en el vecindario europeo frente al coronavirus

Escuchar a los científicos y un sistema descentralizado, entre otras cosas, han hecho de Alemania un ejemplo para el mundo en la lucha contra el coronavirus. Ahora que Europa enfrenta una segunda ola de contagios, el continente revisa qué fue lo que los alemanes hicieron bien.

15 de octubre de 2020 - 07:00 a. m.
La popularidad de la canciller de Alemania, Angela Merkel, se ha disparado debido a su respuesta positiva frente a la pandemia de coronavirus.
Foto: EFE - Agencia EFE
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Europa ya tiene las alarmas encendidas de nuevo. El incremento de casos de COVID-19 en el último mes ha dejado a las autoridades europeas aterrorizadas, pues tan solo en la última semana el continente ha registrado 700.000 nuevos casos de coronavirus, un 36 % más que el número alcanzado dos semanas atrás.

Este preocupante aumento en los contagios obligó a la mayoría de países de la Unión Europea a endurecer las restricciones sociales que se comenzaron a flexibilizar desde finales de mayo. Francia, por ejemplo, decretó el miércoles un toque de queda en varias ciudades del país, entre ellas París. República Checa, que cuenta con la tasa de nuevas infecciones por cada 100 mil habitantes más alta en toda la región, aplicó un cierre parcial de tres semanas para escuelas, bares y clubes. Y en España e Italia, con picos similares a los que se observaron en marzo, comenzaron a endurecer las medidas sobre actividades al aire libre e impusieron horarios más rígidos para restaurantes y bares.

Y aunque en Alemania también se alcanzó un significativo número de contagios esta semana, el más alto desde abril, su gobierno continúa siendo un ejemplo para todo el mundo. Ahora la canciller alemana, Angela Merkel, junto con los líderes regionales han acordado un sistema de alerta temprana para contener el aumento de contagios en el país sin que se cierre del todo la vida pública, la cual venía reactivandose de a poco.

El plan consiste en que una vez se alcance el umbral de los 35 contagios diarios registrados durante un periodo de siete días, el uso del tapabocas se hará obligatorio. Y cuando las infecciones diarias superen las 50 por el mismo periodo de tiempo y en el mismo cómputo de ciudadanos, la vida nocturna se cerrará a las 23:00 y se prohibirán los encuentros de más de diez personas.

Actualmente, Alemania ha reportado 24 contagios por cada 100 mil habitantes, lo que aunque representa un aumento importante en el registro del país, continúa siendo muy bajo en comparación de los números de sus vecinos. España registra 224 casos por 100 mil habitantes, Francia 167, Bélgica 113, Holanda 183 y República Checa 223. Además, la cifra de mortalidad por coronavirus es una de las más bajas del continente: 0.15 muertes por millón, frente al 2.75 de España, por ejemplo.

¿Qué han hecho bien?

A diferencia de otras naciones, como Estados Unidos, Alemania se ha aliado con los científicos. Y no se trata solo de Merkel, sino de los políticos locales quienes han prestado atención a las recomendaciones de los expertos. Las políticas cambian acorde a lo que dictan los epidemiólogos y a las necesidades de cada región.

También ayuda que los alemanes, en su gran mayoría, respaldan la respuesta del gobierno y tienen confianza en sus políticos. Según una encuesta de Deutschlandtrend, realizada por el instituto de investigación Infratest Dimap, el 72 % de los encuestados dijo estar satisfecho con el trabajo del gobierno. Por otro lado, Alemania fue calificada como la mejor nación europea en responder al coronavirus, según el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

Otro punto clave del éxito de Alemania es que su sistema de salud, a diferencia de otros como el francés o el español e incluso el de Reino Unido, es más descentralizado. Cada uno de los 16 estados del país cuenta con departamentos de salud municipales que han ejecutado un plan de respuesta focalizada y adaptable por localidades que ha incrementado la velocidad de respuesta y también de reacción. Los hospitales urbanos son controlados por alcaldes locales más que por el gobierno central o regional y esa naturaleza es un activo muy importante, pues más funcionarios tienen que asumir responsabilidades.

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El sistema alemán permitió que cada estado fuera responsable de idear su propio enfoque para tratar el virus y ajustar las medidas. Y esto no solo es bueno porque satisface las necesidades por región, sino que ha permitido una mayor identificación de la cadena de infección. Según el gobierno local, Alemania tiene una tasa de rastreo de contagios mayor al 90 %. Esto se ha logrado gracias al trabajo que por años ha realizado la red de autoridades sanitarias del Departamento de Salud.

El sistema sanitario de Alemania, por otro lado, también presentaba una buena forma antes de que estallara la crisis. Todos tenían acceso a atención médica. Y este no es un logro del gobierno de Merkel exclusivamente, sino de años de trabajo en el sistema de salud que construyó “una gran red de médicos generales que han podido tratar los casos más leves de COVID-19, y así los hospitales han podido concentrarse en los enfermos más graves”, señala Jens Spahn, ministro federal de Salud de Alemania. Estos médicos, además, también se agruparon y crearon sus propios centros de diagnóstico, lo que alivió la carga en los hospitales. Pero todo esto se logró gracias a la inversión.

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“Mientras que la crisis financiera obligó a sus vecinos a apretarse el cinturón, Alemania derrochó dinero en atención médica. Entre 1993 y 2017, el gasto estatal en salud aumentó un 130 por ciento a 230.000 millones de euros al año”, señala Guy Chazan en The Financial Times. Y una gran razón de esta mega inversión es la demografía, pues la atención social del envejecimiento de la población de Alemania reclama sumas cada vez mayores.

Spahn también asegura que su país tuvo tiempo para prepararse al no ser el primero en registrar infectados. El aumento de camas en hospitales y de unidades de cuidados intensivos, que en un principio fue criticada, ahora es aplaudida, pues como consecuencia de ese incremento ahora hay una gran cantidad de camas disponibles en los hospitales.

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Por último, el ministro federal de Salud señala que Alemania tiene una gran ventaja al albergar decenas de laboratorios que pueden realizar las pruebas para detectar el virus y además investigadores muy reconocidos en el campo de la epidemiología. Según dice Spahn, Alemania está capacitada para hacer hasta un millón de pruebas de diagnóstico por día.

“Realizar pruebas exhaustivas es como apuntar una linterna en la oscuridad: sin las pruebas, solo se pueden ver tonos de gris; pero con él, puede ver los detalles de forma clara e inmediata. Y cuando se trata de un brote de enfermedad, no puede controlar lo que no puede ver”, concluye Spahn.

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Ahora, el ministro advierte que debido a la interconexión del mundo, los europeos necesitan entender que ningún país puede gestionar una pandemia por sí solo, por lo que se necesita una gran coordinación internacional y trabajo en equipo. Spahn dice que los europeos tienen que reconsiderar sus enfoques y comenzar a producir los bienes necesarios dentro de la Unión Europea y diversificar las cadenas de suministro para que las naciones se vuelvan dependientes de solo una nación o un pequeño grupo de naciones.

La emergencia sanitaria le reveló a Alemania cuán dependiente podría llegar a ser de países como China para el suministro de elementos como los tapabocas. Es por eso que Spahn precisa la importancia de que se fortalezca una cadena de suministro al interior del bloque europeo con el objetivo de que la UE sea autosuficiente.

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