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Alemania: frustrada por brecha salarial para mujeres

Si bien cuenta con una jefa de Estado y yace al centro de lo que supuestamente es la liberal Europa, tiene una de las brechas salariales entre los sexos más grandes del Viejo Continente.

04 de septiembre de 2008 - 11:28 a. m.
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María Schaad, ambiciosa mujer, empresaria de 41 años de edad, se considera afortunada. Después del nacimiento de cada uno de sus hijos varones, actualmente de siete y tres años de edad, su empleador, una importante empresa farmacéutica, le permitió trabajar con un horario reducido, lo cual es un beneficio que difícilmente es un hecho en Alemania.

Sin embargo, su buena suerte llegó solamente a cierto nivel: Si bien Schaad había puesto la mirada en una posición en la administración, su carrera se había estancado luego que ella empezó su familia, contó, aun cuando había obtenido una maestría tras volverse madre.

"En un punto dado, las mujeres deben tomar una decisión", dijo, con toda calma. "Tener hijos significa que debes alcanzar acuerdos y hacer concesiones" en el trabajo.

Millones de madres trabajadoras — a veces, padres — tienen que hacer lo que frecuentemente son difíciles concesiones cuando se trata del trabajo y la familia, pero expertos laborales dicen que el cálculo es particularmente severo en Alemania, país que si bien cuenta con una jefa de Estado y yace al centro de lo que supuestamente es la liberal Europa, tiene una de las brechas salariales entre los sexos más grandes del Viejo Continente.

Es apenas una de las disparidades entre hombres y mujeres trabajadores, en particular las madres, que a decir del gobierno y líderes sindicales está creando una pesada carga sobre la participación femenina en la fuerza laboral y, en consecuencia, sobre el crecimiento económico, en una época en que Alemania pudiera estar titubeando al borde de la recesión. Y también destacan una diversidad de barreras sociales y gubernamentales que están impidiendo la llegada del cambio.

Ingrid Sehrbrock, la vicepresidenta de la Federación Alemana de Sindicatos de Comercio, se refiere a la inequidad de la paga alemana como "un escándalo". En fecha reciente, el comisionado de Europa para empleo y asuntos sociales, Vladimir Spidla, hizo un llamamiento dirigido a empleadores alemanes "para que realmente apliquen el principio de la misma paga por el mismo trabajo.

Una serie de nuevos datos deja entrever que Alemania está avanzando en la dirección opuesta. Si bien la brecha salarial entre mujeres y hombres se está reduciendo a lo largo de la Unión Europea y en Estados Unidos, se ha estancado en Alemania.

Desde el año 2000, las mujeres trabajadoras de Alemania han pasado, en promedio, de ganar 26 por ciento menos que los varones a percibir 24% menos que los hombres en 2006, último año del que se tienen estadísticas disponibles, con base en información suministrada por la oficina de estadística del gobierno, Destatis.

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Es una de las mayores brechas entre los sexos en la Unión Europea. Tan sólo Chipre, Estonia y Eslovaquia tienen la misma diferencia o una mayor, con base en un estudio por parte del servicio europeo de estadística, Eurostat.

A lo largo del Continente, las mujeres percibieron en promedio 15.9 por ciento menos que los hombres en 2007. esta brecha se ha reducido con cada año desde 2001, cuando las mujeres ganaban 20.4 por ciento menos que los varones, lo cual se

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fundamenta en un informe divulgado la semana pasada por la fundación de la Unión Europea, que ha estudiado esta tendencia durante varios años.

Puede ser difícil comparar estadísticas con las de Estados Unidos, ya que los europeos tienden a incluir a trabajadores que trabajan medio tiempo y la jornada completa, en tanto las estadísticas de Estados Unidos más seguidas solamente cuentan a los trabajadores de tiempo completo. Es más probable que las mujeres trabajen medio tiempo, lo cual deprime su salario promedio y aumenta la brecha entre sexos cuando se consideran tanto los trabajadores a tiempo completo como los de medio tiempo.

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Hay muchas razones por las que Alemania ha sido el sótano europeo de manera continua. Una de ellas es la clara discriminación sexual, afirman investigadores. Otra es la maternidad: los varones son ascendidos mientras sus colegas del sexo femenino se toman tiempo para tener hijos.

"El dilema es que si bien 50 por ciento de los empleados de menor jerarquía son mujeres, desaparecen en buena medida cuando se dirigen a la administración en niveles medios", comentó Heiner Thorborg, consultor de recursos humanos en Francfort y vocal detractor de la desigualdad entre sexos. La desigualdad salarial es menor para las mujeres más jóvenes que no han tenido hijos. Llega a su máximo en el oeste de Alemania, en buena medida debido a que en esta parte del país el salario promedio por hora de trabajo equivale a casi 50 por ciento mas que el percibido por los varones de lo que solía ser Alemania Oriental.

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Algunos expertos en recursos humanos incluso destacan las negociaciones salariales de mujeres porque son menos agresivas. (En la última década han surgido como hongos programas de entrenamiento enfocados a mujeres.)

Sin embargo, existen también presiones sociales y políticas. Por ejemplo, las madres que trabajan a veces son ridiculizadas como ‘Rabenmutter’, o "mamá cuervo". La frase — fundamentada en la errónea idea que los cuervos se van volando, dejando sus nidos tras de sí — se refiere a las mujeres que van en pos de carreras profesionales en vez de ser amas de casa. Es más común en el oeste del país que en la parte este.

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En el frente de política, Alemania tiene algunos de los apoyos menos generosos para padres de familia en Europa. Tan sólo nueve por ciento de los menores de tres años tienen acceso a cuidado diurno, en comparación con un promedio de 23 por ciento en países avanzados. En países del norte de Europa, los números son incluso mayores: van de 40 a 60 por ciento.

El este de Alemania aún se beneficia de una mayor red de operaciones para el cuidado infantil: legado de la era comunista, cuando la participación femenina en la fuerza laboral estaba entre las mayores del mundo y el cuidado diurno era vital.

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La ministra de asuntos familiares, Ursula von der Leyen, presentó hace poco un plan para contribuir al financiamiento de cuidado infantil e incrementar la disponibilidad de áreas para jardines de niños. Se anticipa que el Parlamento lo aprueba al final del año.

De manera similar, funcionarios en Berlín han intentado que sea más atractivo tener hijos. En 2007, el gobierno presentó el ‘Elterngeld’, o dinero de los padres de familia, una prestación enfocada a motivar a los padres y madres a que tomaran tiempo libre tras el nacimiento de un bebé. Casi 20 por ciento de los nuevos padres han solicitado este beneficio en lo que va del año en curso.

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En el ínterin, aproximadamente 60 por ciento de las parejas con hijos menores de tres años siguen el mismo patrón: los padres siguen trabajando jornadas enteras, al tiempo que las madres permanecen en casa.

La dificultad que enfrentan muchas de las mujeres para trabajar y criar hijos es parcialmente responsable de que Alemania tenga una de las tasas de fertilidad más bajas de Europa: 1.37 por ciento niños por mujer, afirman investigadores. Tampoco ayuda que en entrevistas de trabajo, a las mujeres en años reproductivos les pregunten si planean tener hijos; pregunta que va contra la ley.

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