El plazo estaba fijado para el domingo, pero los negociadores pidieron un día más, y después, otro. Las conversaciones entre los conservadores, liderados por Angela Merkel, y los socialdemócratas debían terminar el domingo pero ambas partes anunciaron que terminarían de fijar los términos de un acuerdo el martes 6 de febrero, la fecha límite para que se forme un nuevo gobierno.
El bloqueo político que atraviesa Alemania empezó el pasado 24 de septiembre, cuando las elecciones generales no dejaron ningún ganador claro. Ni siquiera el CDU de Angela Merkel logró una mayoría en el Parlamento, a pesar de haber alcanzado la mayoría de votos. Las negociaciones para formar una alianza que le permita gobernar con una mayoría pasaron por varias formaciones políticas antes de llegar a los socialdemócratas, con quienes Merkel ya ha gobernado, pero que habían anunciado su divorcio con la canciller durante la campaña electoral de 2017.
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Los miembros de ambos partidos se mostraron optimistas frente a un posible acuerdo. “el martes, lo conseguiremos», dijo , Daniel Günther del partido democristiano de la canciller Merkel. Por su parte, Martin Schulz, jefe de los socialdemócratas anunció que se había llegado a un acuerdo sobre la política europea de la posible coalición.
“Hemos logrado más inversiones, un presupuesto de inversiones para la eurozona y el final de la política de austeridad”, anunció en sus redes sociales.
– ¿Qué queda por negociar? – Con el asunto europeo fuera de la lista, ambas formaciones políticas coinciden en que Alemania “solo tendrá un buen futuro en una Europa fuerte y unida”, queda por llegar a acuerdos sobre políticas de los socialdemócratas, que buscan garantizar la igualdad los servicios de salud públicos y privados además de acabar con los contratos temporales.
Desde ya, la entrada a las negociaciones implicó pagar un gran precio político para los socialdemócratas. En las legislativas obtuvieron la peor votación de su historia (con apenas el 20,5% de los votos) y la decisión de negociar con Merkel solo logró que siguieran cayendo en lso sondeos. Según un último sondeo del instituto INSA, publicado el lunes, el SPD solo obtendría un 17% de los votos y los conservadores retrocederían hasta un 30,5%. Juntos ya no representarían la mayoría de los alemanes.
Muchos de sus miembros le reprochan a Schulz que incumpliera sus promesas de orientar el partido hacia la izquierda y de no negociar con los conservadores.
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Varios socialdemócratas consideran un acuerdo con Merkel como una sentencia de muerte, pues los últimos dos gobiernos de coalición en los que participaron (2005-2009 y 2013-2017) los llevaron aduras derrotas en las urnas. – Riesgo de la extrema derecha
-La ultra derecha al acecho- Si las negociaciones fracasan, Merkel deberá decidir si forma un gobierno de minoría o si, al contrario, convoca a unas nuevas elecciones. Se trata de una situación inédita en Alemania desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
La formación política que más provecho podría sacar de un eventual llamado a elecciones sería Alternativa para Alemania (AfD), el partido de ultraderecha que se convirtió en la tercera fuerza política del Bundestag con cerca del 13% de los votos y que podría crecer todavía más si las elecciones se repiten en 2018.
El partido ultraderechista supo aprovechar la preocupación generada por la acogida de más de medio millón de refugiados desde 2015 en Alemania.