Los 11 delincuentes detenidos son culpados por haber cometido un centenar de robos en la autopista A7 de Barcelona, España.
En su mayoría, las víctimas son conductores de carros extranjeros a los cuales les lanzan una piedra para que crean que han sufrido un daño en su vehículo, acto seguido un carro se detiene para auxiliar.
Un delincuente habla con las víctimas y los hace perder de vista el carro mientras otro ladrón roba los objetos del interior y finalmente huyen en el carro que se detuvo para auxiliar.