El auto de acusación de la Fiscalía de Milán, que atribuye al primer ministro italiano sendos delitos de prostitución de menores y abuso de poder, llegó el lunes al Parlamento, donde una comisión deberá decidir si autoriza a los investigadores a registrar el despacho del contable de Berlusconi en busca de nuevas pruebas.
Pase lo que pase en la comisión, el caso ha adquirido ya proporciones enormes, que probablemente habrían forzado ya a dimitir a cualquier otro gobernante. El escándalo parece aproximar al país a las elecciones anticipadas. El portavoz del Pueblo de la Libertad, el partido de Berlusconi, visitó el lunes al presidente de la República y al salir dijo que su grupo está valorando la convocatoria de elecciones para “recuperar la libertad”.
Desde el lado opositor ya son varias las voces que han pedido que Il Cavaliere renuncie. “Berlusconi debe retirarse a la vida privada”, dijo Pierluigi Bersani, líder del Partido Democrático. Mientras el jefe del Estado, Giorgio Napolitano, señaló en una nota que la opinión pública está “turbada” por el escándalo y le pidió a Berlusconi una “rápida aclaración en sede judicial” de las acusaciones. La prensa local también atacó. El editorial de La Republica es el alegato más duro contra “el ridículo y la vergüenza” que supone para el país la “sordidez” final del “trágico periodo berlusconiano”. Según el diario, “lo que emerge del auto judicial revela la absoluta ineptitud (de Berlusconi) para ejercer el liderazgo gubernativo y la representación de una democracia occidental”.
Y es que desde ayer el juicio se juega ya en los medios, que comienzan a filtrar el contenido de los 389 folios de las actas judiciales y algunas escuchas telefónicas. Los documentos revelan amenazas, chantajes, y un ambiente siniestro de sexo duro y competición entre las jóvenes para convertirse en favorita del político y magnate.
“O estás dispuesta a todo, o si no coges un taxi y te vas”, le dice al teléfono, a una compañera, una de las 15 jóvenes prostitutas interceptadas por la policía. “Es alucinante, un puttanaio (una casa de putas), no te puedes siquiera imaginar lo que pasa allí”, añade, en referencia a la casa de Arcore. “Los periódicos dicen mucho menos de la verdad incluso cuando le masacran. Me pregunto cómo consigue trabajar al día siguiente”. La acusación tampoco recurre a juegos de palabras: “Un relevante número de mujeres jóvenes se ha prostituido con Silvio Berlusconi en sus casas, a cambio de pagos de dinero por parte de este último”, afirma el escrito del equipo dirigido por la prestigiosa fiscal Ilda Boccassini.
El centro de la investigación es Karima El Maghoud, Ruby, la joven marroquí que estuvo al menos ocho veces entre febrero y mayo de 2010 en la mansión de Berlusconi. Según afirma Ruby a una amiga, él sabía que era menor: “Voy a su casa desde que tengo 16 años, pero siempre lo he negado para salvaguardarlo”. Y añade: “Me ha llamado (Berlusconi) diciéndome ‘Ruby, te doy todo el dinero que quieras, te pago, te hago de oro, pero lo importante es que escondas todo. No digas nada a nadie’ ”.