En las calles de Nápoles se acumulan unas 1.300 toneladas de basura, sobre todo en la periferia y en su provincia, que son sólo una parte de las no recogidas en toda la región de Campania.
Durante todo el día de hoy, los Bomberos de Nápoles y provincia intervinieron más de 30 veces para apagar cúmulos de residuos en llamas, después de otras tantas salidas efectuadas anoche, con el consiguiente riesgo de emisión de dioxinas al aire a causa de la combustión.
Esta situación coincide con la llegada del buen tiempo y el calor, pero la crisis de las basuras es crónica en la zona desde 1991 y cada cierto tiempo atraviesa fases agudas.
La última de ellas fue a principios de este año, situación que el Gobierno saliente de Romano Prodi intentó afrontar con un conjunto de medidas especiales y se recurrió al Ejército para tareas de limpieza.
La falta de vertederos donde trasladar los desechos y la implicación de la Camorra (la mafia napolitana) en el negocio de la recogida de basuras están en la base del problema.
El próximo presidente del Gobierno italiano, el conservador Silvio Berlusconi, prometió durante la campaña electoral para los comicios generales del 13 y el 14 de abril que la crisis de las basuras sería una de sus prioridades.
Berlusconi aseguró que el primer Consejo de Ministros se celebrará en Nápoles, donde el jefe del Ejecutivo tendrá "una sede operativa" hasta que se ponga en marcha una solución al problema de las basuras.