Una serie de explosiones en Crimea en la última semana hicieron prender las alarmas en Moscú. La península, anexada en 2014 en medio de la crisis social ucraniana desatada tras por el Euromaidán, pasó de ser una base segura para las fuerzas rusas a considerarse un posible nuevo campo de la guerra que libran estas con Ucrania, la cual está a punto de cumplir medio año.
Aunque el gobierno ucraniano no se había hecho responsable de las explosiones, un funcionario le dijo este miércoles a CNN que Kiev estaba detrás de los tres ataques registrados, uno de ellos a una base aérea en Saki, en la costa este de Crimea, que logró destruir siete aviones rusos el pasado 9 de agosto. Las otras dos explosiones se registraron en un depósito ruso de municiones en Maiske y en un aeródromo en Gvardeyskoe.
La explosión en Saki sorprendió a los bañistas que descansaban en la playa. Para expertos del Grupo Cavell, el ataque cumplió con su objetivo de destruir las naves rusas, pero también le dio un golpe psicológico a Moscú, que ahora debe pensar en cómo cuida su retaguardia.
¿Por qué importan las explosiones en Crimea?
Crimea es muy importante para el presidente ruso, Vladimir Putin. Además de ser el hogar de la Flota del Mar Negro de Rusia, ha servido como plataforma para que transiten las tropas rusas hacia el sur de Ucrania.
En las primeras horas de la invasión rusa, el 24 de febrero, Rusia usó Crimea para penetrar en el sur de Ucrania y capturar Jersón, la mayor ciudad ucraniana en sus manos. Esto también le permitió a Putin crear un corredor terrestre entre el sur y el este de Ucrania, controlado por rebeldes prorrusos desde antes de la guerra.
Ahora, las explosiones en la península muestran que Ucrania tiene capacidades para penetrar en el territorio ocupado por Rusia. El ataque, cuya autoría todavía está en duda, reforzó la moral ucraniana.
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Para el analista Oliver Alexander, estos ataques, que cree que pueden haberse realizado con misiles balísticos, están minando la moral rusa y levantando el ánimo del lado ucraniano.
“Crimea había sido un lugar relativamente seguro en los últimos seis meses, pero ya no es así. Esto aumento la presión sobre los rusos”, explica Alexander.
El centro de estudios The Institute for the Study of War de Washington explicó que el objetivo del ataque del martes fue un centro clave del suministro de las tropas rusas en el sur de Ucrania.
Consideran que los ataques de la última semana forman parte de “una contraofensiva ucraniana coherente” cortando las líneas de suministro a lo largo del río Dniéper.
Por otro lado, las explosiones, que según Moscú fueron “un sabotaje”, revelan la vulnerabilidad de las fuerzas rusas, como declaró la inteligencia británica. Como respuesta al ataque, Rusia trasladó decenas de aviones de combate y helicópteros a zonas más profundas en la península.
“Es muy probable que los comandantes rusos estén cada vez más preocupados por el aparente deterioro de la seguridad en Crimea, que funciona como base de retaguardia para la ocupación”, escribió el Ministerio de Defensa británico en Twitter.
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A medida que avanza la guerra, muchos ucranianos no se consuelan con hacer retroceder a las tropas rusas a sus posiciones anteriores al 24 de febrero, y reclaman recuperar Crimea.
“La mayoría de los ciudadanos del Estado terrorista (Rusia) comienzan a entender que Crimea no es un lugar para ellos”, dijo el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en su mensaje diario del martes.
El Ministerio de Defensa británico dijo que estas acciones aumentarán la preocupación de los comandantes rusos en Crimea. Si las fuerzas ucranianas en efecto estuvieron detrás del ataque, esto significaría una escalada del conflicto, de acuerdo con Al Jazeera.
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