Todos los años para esta época los calendarios inundan Italia. Almanaques con despampanantes modelos o actrices famosas en sugestivas poses y muy ligeras de ropa se toman todas las librerías y quioscos de revistas en Roma. Ante esta avalancha de publicaciones femeninas, al fotógrafo italiano Piero Pazzi se le ocurrió hacer uno para resaltar las virtudes masculinas.
Y encontró lo que buscaba en pleno corazón de la Santa Sede. Desde el año 2004, después de someter a los candidatos a un exigente casting, el fotógrafo italiano escogió a los 12 curas y seminaristas más guapos de la “Ciudad Eterna”. El primer calendario fue todo un éxito. No sólo se vendieron más de 600.000 ejemplares en Italia, sino que los pedidos traspasaron fronteras. De varios países europeos y latinoamericanos llegan muchos pedidos.
Las imágenes de hombres vestidos con hábito lograron conmocionar a muchísimas personas, las mismas que cada año esperan con ansia la publicación. “Además de dar una imagen joven y renovada de la Santa Sede, se trata de dar un instrumento informativo al turista”, señaló Pazzi.
Cada mes, además de la foto del joven seminarista o cura, resalta algún punto de la capital religiosa con datos muy importantes para los turistas. “Es un calendario de servicio, lleno de espiritualidad y libre de cualquier morbo”, insiste el fotógrafo.
Los jóvenes curas y seminaristas lucen atuendos eclesiásticos, alzacuellos, camisas negras, sombreros de clérigos y sotana. Todos son retratados en fotos blanco y negro y con expresiones serias en escenarios de iglesias romanas o El Vaticano.
El calendario es expuesto como cualquier otro de motivos católicos, de Juan Pablo II o de Benedicto XVI, en los escaparates de los negocios de recuerdos religiosos en la calle Borgo Pío, Vía de Porta Angélica o Vía del Mascherino, en las inmediaciones de El Vaticano. Con la diferencia de que la edición de 2008 ya se agotó en varios puntos de la capital italiana. El precio de venta del calendario es de US$ 13.
El gobierno central de la Iglesia Católica ha preferido no pronunciarse acerca de la autenticidad de los modelos, pues muchos aseguran que no son curas ni seminaristas, sino modelos o actores que se “disfrazaron” de curas. Pozzi se defiende de las críticas diciendo que sus modelos no son profesionales de la pasarela, sino que se trata de sacerdotes auténticos. “Eso sí -aclara-, todos ellos se han prestado con entusiasmo al experimento”.
Y es que si las mujeres que aparecen en calendarios se destacan por ser bellezas de infarto, sus colegas eclesiásticos no se quedan atrás. Piazzi sabe escoger a los protagonistas de su calendario, pues estos hombres, aparte de hacer gala de una gran vocación, logran que cualquier mortal caiga en tentación.
“Yo no compro calendarios, pero no me pude resistir a éste. Llevo dos años y soy la fanática número uno. Lo colecciono porque no es común encontrar en el clero a hombres de semejante estampa”, aseguró Francesca Bojanini, una joven española de visita en Roma.
El Calendario Romano ya alista su edición de 2009. Esta semana se abrió el casting, pues la elección no es tarea fácil y toma, como en los anteriores calendarios, varios meses. Hasta el momento se han presentado cerca de 20 candidatos que aspiran a descubrir su vocación, pero esta vez de modelos.