En Rusia es bien sabido que a los opositores de Vladimir Putin no les va nada bien. Cada vez que intentan llevar a cabo algún acto en contra del gobierno las cosas terminan en detenciones e incidentes con la policía rusa. Las cosas no fueron diferentes durante los últimos dos días, mientras la Duma rusa discutía y aprobaba la polémica reforma constitucional que presentó el pasado enero el mandatario. En total fueron siete los opositores arrestados en San Petersburgo que denunciaban un abuso de poder por parte de Putin.
Entre los detenidos se encuentran el coordinador del movimiento Rusia Abierta, Serguéi Kuzin, y el diputado municipal Vasili Kunin, quienes habían solicitado además permiso para realizar un mitin los días 21 y 22 en San Petersburgo contra el «borrón y cuenta nueva» de los plazos presidenciales de Putin, lo cual le abriría las puertas a mantenerse en el poder hasta 2036.
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La cuestionada enmienda fue propuesta este martes por la primera cosmonauta rusa y diputada de la Duma rusa Valentina Tereshkova, y el mandatario, cuyo mandato vence en 2024, expresó que no se oponía a esta iniciativa si el Tribunal Constitucional le daba el visto bueno y el pueblo ruso la apoyaba en la votación popular prevista para el 22 de abril. El proyecto de reforma de la Constitución de 1993 fue aprobada esta semana por el Parlamento ruso.
De acuerdo con un comunicado de Rusia Abierta, la Policía acusa a Kuzin de haber violado la ley federal sobre reuniones, mítines, demostraciones, marchas y piquetes, al haber participado en la marcha celebrada el pasado 5 de febrero en San Petersburgo en memoria del opositor ruso Borís Nemtsov, asesinado hace cinco años en Moscú.
La organización considera esta acusación «absurda y políticamente motivada», y la califica de «un intento evidente de obstaculizar el derecho legítimo de los ciudadanías a la protesta pacífica».
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La oposición extraparlamentaria ha anunciado protestas masivas en Moscú contra la reforma constitucional de Putin, pero el alcalde de la capital rusa, Serguei Sobianin, ha prohibido la celebración de actividades públicas con más de 5.000 personas por la amenaza del coronavirus.
Por ello, la oposición rusa planea organizar las protestas dentro de diez días en San Petersburgo, Cheliábinsk, Kazán, Vononezh, Volgogrado, Rostov en el Don y Tver, en el marco de una campaña llamada «¡NO!». En estas ciudades se manifestarán representantes de Rusia Abierta, los partidos liberales Yábloko y Parnas, el Partido Libertariano, los movimientos Vesna (Primavera) y «Por un nuevo socialismo», el Frente de Izquierda y seguidores del bloguero opositor Alexéi Navalni.