La Península Ibérica y algunos dirigentes históricos del Partido Popular (PP), como el ex primer ministro José María Aznar, están en vilo por la información que contiene una memoria USB.
Este dispositivo se encuentra en manos de Baltasar Garzón, juez de la Audiencia Nacional, quien intenta probar cómo los datos allí contenidos confirmarían la participación de varios políticos en el Caso Gürtel (cinturón, en alemán), una red de corrupción que se valió de dineros públicos para financiar las campañas del PP en varias comunidades autónomas, como Valencia y Madrid.
Esta semana se reveló que el nombre de Alejandro Agag, yerno de Aznar y antiguo eurodiputado, aparece en un reporte de contabilidad paralela. Francisco Correa, acusado de dirigir la red, había sostenido en una declaración ante Garzón que mantuvo una relación muy cercana con Agag en el pasado, pero que perdió contacto con él hace seis años.
El aludido ha reiterado una y otra vez ante los medios que no participó en negocio alguno relacionado con el acusado.
Por otra parte, el diario madrileño El País reveló una conversación entre Correa, en prisión, con su abogado sobre la posible declaración que rendiría ante el juez por el contenido de la USB. “Es que sin esa memoria no tendrían nada”, habría dicho Correa, a lo que su abogado habría respondido: “Yo negaría la realidad. Que lo acrediten”.
Mariano Rajoy, presidente del PP, negó que haya existido una financiación ilegal al interior del partido. “La mayoría de los cargos públicos del PP son gente honrada. A veces cometen errores, pero fijándose siempre en la defensa del interés general”, aseguró.