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El rebaño dice ‘sí’ y los pastores dicen ‘no’ al matrimonio gay en Irlanda

En un país mayoritariamente católico, esta decisión se someterá a un referéndum.

20 de mayo de 2015 - 11:30 a. m.
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Irlanda votará «sí» a la legalización del matrimonio homosexual en el referéndum de este viernes, a pesar de que es aún un país mayoritariamente católico y de que la campaña del «no» está siendo «muy deshonesta», asegura a Efe el activista gay Tiernan Brady.

«El rebaño dice ‘sí’ y los pastores dicen ‘no'», dice Brady al observar las diferencias que mantienen sobre este asunto «los jerarcas de la Iglesia, los obispos», con un amplio sector de su congregación.

Así lo ha constatado sobre el terreno durante las últimas semanas, en las que ha dirigido el área de política de «Yes Equality», el grupo matriz en el que numerosas organizaciones defensoras de los derechos de los homosexuales ha unido sus fuerzas para crear una plataforma común.

Su cuartel general está en pleno centro de Dublín, en un edificio con amplias y luminosas oficinas pobladas de voluntarios de todas las edades que entran y salen con panfletos y carteles, que se afanan ante el portátil para mantener en marcha una maquinaria electoral moderna, eficaz, entusiasta y perfectamente engrasada, la envidia de cualquier partido político tradicional.

«Tenemos a miles de activistas en las calles, llamando a las puertas para contar sus historias de interés humano, sus vidas y por qué es importante para ellos la legalización del matrimonio para gays y lesbianas«, afirma Brady, exalcalde de la localidad costera de Bundoran, situada, subraya, «en el remoto y tradicional» condado de Donegal, al noroeste del país.

Irlanda ya promulgó en 2010 la Ley de Relaciones Civiles que, por primera vez, concedía reconocimiento legal a las parejas de hecho del mismo sexo, pero eludía calificar a esas uniones de «matrimonio», institución que está amparada por la Constitución nacional.

«En una república, todos sus ciudadanos tienen derecho a ser tratados con igualdad, y el matrimonio civil, ahora mismo, no está a disposición de parejas del mismo sexo», argumenta Brady.

Considera que «eso es terriblemente injusto y viene a decir no solo a los gays y lesbianas, sino a toda la sociedad, que esas uniones no son iguales, que su relación de amor y de compromiso no tiene el mismo valor que las uniones entre un hombre y una mujer».

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En su opinión, la legalización de las uniones civiles hace cinco años, proceso en el que estuvo también implicado como asesor del Gobierno, fue un «gran avance», pero «no ha otorgado igualdad» a la comunidad homosexual.

«Es una institución aparte, no tiene protección constitucional. Es muy importante para nosotros que nuestro matrimonio esté reconocido en la Carta Magna como una unidad familiar fundamental de la sociedad«, sostiene.

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Ese es el punto que más les cuesta digerir a los detractores de la propuesta presentada por el Ejecutivo de Dublín, de coalición entre conservadores y laboristas, pues, además de «redefinir» el concepto de matrimonio, dicen, provocará irregularidades en los procesos de adopción y de maternidad subrogada en los que estén implicadas parejas homosexuales.

«Creo que su campaña está siendo muy deshonesta. Ningún adulto en Irlanda tiene derecho a adoptar, a lo que tiene derecho es a presentar una solicitud de adopción, y la actual Ley de Relaciones Civiles ya concede a gays y lesbianas ese derecho», explica Brady.

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Además, apunta, la Constitución dice claramente que, en casos de adopción, «el interés del menor debe prevalecer sobre cualquier otras consideración» y la victoria del «sí» o del «no» en el plebiscito del próximo viernes «no va a cambiar ese precepto».

«Lo que realmente importa en una adopción -recalca- es el bienestar del menor, y ese puede darse en un matrimonio compuesto por un hombre y una mujer, por dos hombres, por dos mujeres, por una madre soltera, etcétera».

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Incluso la Comisión del Referéndum, que está presidida por el juez del Tribunal Supremo Kevin Cross y cuya misión es ofrecer información legal imparcial, ha recalcado que este plebiscito no tiene que ver con la subrogación o la adopción.

«Este referéndum va sobre el matrimonio, sobre quién puede casarse y quien no, nada más», declaró recientemente el magistrado ante la supuesta confusión creada por el bando del «no».

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Para Brady, la victoria del «sí» en Irlanda, el primer país que somete este asunto a votación, enviará también un mensaje muy importante al resto del mundo.

«Demostraremos que se pueden cambiar las cosas en una generación, que hemos pasado de despenalizar la homosexualidad en 1995 y legalizar las uniones civiles entre parejas del mismo sexo en 2010 a lograr que la Constitución las reconozca como matrimonios«, asegura.

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