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¿El sueño europeo?

Cerca de 107.500 inmigrantes llegaron a la Unión Europea en julio, tres veces más que el registro anterior. Agosto está desbordado.

22 de agosto de 2015 - 09:08 p. m.
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Un total de 20.843 inmigrantes (la mayoría de Siria, Irak y Afganistán) llegaron a Grecia por mar la semana pasada, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas. Datos de la Organización Internacional para las Migraciones señalan que este año la Unión Europea ha recibido 250.000 migrantes, muchos más que en 2014. La cifra de muertos intentando alcanzar el sueño europeo es de 2.400, hasta ahora. Se calcula que, en promedio, mil personas entran ilegalmente cada día por España, Italia, Grecia y Malta.

“Es una situación de emergencia para Europa que exige que todos los países miembros de la UE aporten su apoyo a países que acogen a los migrantes”, aseguró Fabrice Leggeri, de Frontex.

Algo que, al parecer, no está pasando. “Europa acoge con indiferencia su mayor crisis migratoria desde la II Guerra Mundial”, denunció Elhadj as Sy, presidente de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja. “¿Cuál será el punto de saturación? ¿Cuándo la gente se despertará para darse cuenta de que se trata de una verdadera crisis?”, se preguntó.

Gran Bretaña y Francia anunciaron la creación de un centro común de comando y control para luchar contra la migración clandestina en el norte de Francia, en momentos en los que en Calais (norte de Francia) está desbordada por la llegada de miles de desesperados inmigrantes y refugiados intentan pasar el Canal de La Mancha.

Alemania, uno de los destinos preferidos de los migrantes, revisará su previsión de solicitudes de asilo para 2015, “que podría alcanzar los 750.000”.

Pero, ¿cómo detener el flujo? Los líderes europeos saben que, sin resolver los conflictos de África y Oriente Medio, la única manera de contener los flujos de extranjeros es controlar las vías de salida. Por eso, acordaron dar más dinero a varios estados africanos para que supervisen las rutas que conducen principalmente a Libia, el punto de partida de la mayoría de los barcos. En el aspecto humanitario, el acuerdo prevé “intensificar la observación” de los migrantes y refugiados para “identificar a los más vulnerables y a las víctimas potenciales del tráfico de seres humanos, en particular las mujeres y los niños, para otorgarles información y colocarlos en lugares seguros.

Reino Unido

Este es hoy uno de los destinos más prometedores, pero menos ventajosos para los inmigrantes ilegales. Hace algunas semanas, el primer ministro, David Cameron, anunció medidas para detener la ola migratoria desde el puerto de Calais (Francia). Una de esas medidas es la condena de hasta cinco años de cárcel para los caseros que mantengan a inquilinos ilegales. La escolarización de los menores y los beneficios sociales, aunque resultan atrayentes, no son asequibles para aquellos que no tienen papeles de residencia. A pesar de que la seguridad social y las oportunidades de empleo atraen a numerosos inmigrantes ilegales, el Reino Unido continúa una batalla económica con los recortes públicos y la austeridad, programa esencial del gobierno de Cameron. En 2014 escaló 2,8% en su PIB, un récord para las naciones europeas después de la crisis. Los niveles de desigualdad en el país superan el 15%. Sin embargo, según el Banco Central de ese país, este año la economía nacional crecerá 2,9%, una recuperación paulatina que comenzó en 2013.

Francia

Los miles de inmigrantes ilegales que llegan a París y a Calais a diario, lo hacen atraídos por la seguridad social, la educación y los servicios médicos que entrega el gobierno francés a sus asilados. También, porque en este país ya existen comunidades asentadas de sirios y afganos. Sin embargo, la realidad diaria es distinta: Francia se encuentra (a razón de la recesión de 2008) en el plan de congelar su economía por lo menos hasta octubre. El país tiene un déficit de presupuestos y tendrá que presentar pronto un paquete de reformas económicas. El desempleo roza el 8% (uno de los porcentajes más altos de la UE) y el 40% de los desempleados quedan parados por más de un año. Este nivel de desocupación reduce el número de puestos para los inmigrantes y los obliga a tomar trabajos en condiciones paupérrimas, que no les permiten acceder a los servicios básicos. En los últimos años la economía francesa ha crecido de una manera tímida: en el primer trimestre avanzó 0,6%, una cifra muy similar al crecimiento general que esperan para 2015.

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Grecia

Día a día llegan miles de inmigrantes a este país a través de Macedonia o después de recalar en la isla de Lesbos. Sobre todo, ellos utilizan Grecia como conexión para otros países como Suecia, Austria y Alemania, pero también muchos se quedan en tierras helenas. Grecia es quizá la nación más problemática a la que podrían llegar: una crisis económica (sumada a medidas de austeridad que imponen sendos recortes en la vida diaria de los nacionales) y un constante tambaleo político, justo con la reciente renuncia del primer ministro, Alexis Tsipras. La deuda de Grecia ha producido un 25% de desempleo (cerca de 1’200.000 desocupados, muy buena parte de ellos jóvenes). Un reciente paquete de ayuda de la Eurozona entregó más de 400 millones de euros a Grecia para afrontar la crisis migratoria. Sin embargo, los 6.200 inmigrantes tendrán que enfrentarse a vacantes cada vez más escasas y con pocas perspectivas de mejora. En una de sus últimas intervenciones como primer ministro, Tsipras dijo que Grecia no “resiste” a tantos inmigrantes.

Italia

Cerca de 30.000 inmigrantes ilegales permanecen al año en Italia. Junto con Grecia, es el país que más inmigrantes ha recibido durante este año. Algunos expertos aseguran que Italia, más que Grecia, es motivo de preocupación para Europa por su peligrosa combinación de crecimiento económico bajo (creció 0,3% en el primer trimestre de este año) y una aguda división política. Entre 2010 y 2014 su deuda externa ha crecido más de 15%, lo que significa menos empleos y más posibilidades de recorte en el gasto público. Esa deuda crecería este año otro 10%. La tasa de desempleo es de 12%, lo que acarrea, como en el caso griego, los peores puestos de trabajo para los inmigrantes. De acuerdo con un reporte del diario “El País”, muchos de los inmigrantes terminan trabajando en la prostitución y el narcotráfico y sólo tienen derecho a asistencia médica en caso de urgencia. Muchos de los inmigrantes, después de su llegada, son instalados en un albergue provisional y devueltos (en ocasiones de manera ilegal) meses después a sus hogares. La UE entregó este mes 560 millones de euros a Italia para afrontar la crisis migratoria. Sin embargo, la tendencia económica agravaría su resistencia ante este impacto masivo.

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Alemania

Esta es la economía más fuerte de la zona euro. Tiene uno de los niveles de desempleo más bajos (6,8 para julio, aunque tiene un promedio anual de 4,7%) y sus exportaciones sumaron en 2014 US$258 mil millones. A pesar de ello, como sucede en el resto de Europa, la resistencia a la entrada de inmigrantes ilegales es severa y ha degenerado incluso en la agresión de algunos centros de acomodo en las ciudades del este. Se estima que casi medio millón de inmigrantes ilegales permanecen en el país, obligados a tomar trabajo de menor calado en restaurantes, hoteles y limpieza doméstica. Las autoridades alemanas han advertido que no se comprometerán a tener una cuota de inmigrantes (según el plan de la Comisión Europea) si el resto de países no cumple con sus obligaciones de devolver a los inmigrantes a sus naciones de origen. Alemania, además, es atrayente para las comunidades de diversos países árabes. Según las cifras oficiales, más de 800.000 inmigrantes pedirán asilo este año en ese país, la mayoría provenientes de Siria. “Este año podemos y debemos afrontar este reto, pero a la larga será demasiado”, dijo esta semana el ministro del Interior, Thomas de Mazière. 

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