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En España tumban medida que restringía acceso laboral a inmigrantes

El Gobierno desautoriza al ministro de Trabajo e Inmigración, quien admitió que se le fue la mano al decir que este tipo de contratación “se aproximará a cero”.

05 de septiembre de 2008 - 11:07 a. m.
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El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, tuvo el viernes un mal día desde primera hora de la mañana. En la reunión que mantiene todos los viernes la Comisión Delegada de Inmigración en La Moncloa (sede de la presidencia del Gobierno de España), un poco antes de la celebración del Consejo de Ministros, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, criticó al ministro severamente por sus declaraciones del miércoles. Corbacho había anunciado ese día que las contrataciones de extranjeros en origen se acercaría “a cero”. La frase provocó un alud de protestas de partidos, sindicatos, empresarios y asociaciones de inmigrantes.

El ministro de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, se sumó a las críticas de Fernández de la Vega, pues, a juicio del ministro, las declaraciones de Corbacho cuestionan una de las líneas de la política exterior española, la contratación de inmigrantes en los países de origen, a la que su ministerio ha dedicado tantos esfuerzos. La coletilla que Corbacho añadió a ese cuestionamiento, de que “se aproximará a cero” dicha contratación este año en algunas especialidades, causó el jueves el escándalo en las asociaciones de inmigrantes y un malestar expreso de los sindicatos y la patronal que no habían sido advertidos de esas declaraciones del ministro. Corbacho eligió, además, como escenario la reunión que mantuvo con patronal y sindicatos para debatir sobre el diálogo social contra la crisis económica.

El aluvión de críticas contra las declaraciones de Corbacho sorprendió y preocupó al Gobierno, que no esperaba ese nivel de reacción , como tampoco esperaba que Corbacho hubiera añadido la coletilla de que “se aproximará a cero” dicha contratación. Lo que Corbacho estaba autorizado a declarar por Fernández de la Vega era que la contratación de inmigrantes en origen iba a bajar en la misma medida que caía el empleo en España, pero no que se aproximaría a cero en alguna especialidad.

Lo que Corbacho pretendía, con sus declaraciones, era llamar la atención a las empresas, pues, a su juicio, algunas grandes empresas estaban abusando del procedimiento de la contratación de inmigrantes en origen. Con ese argumento justificó su declaración ante Fernández de la Vega. Pero, evidentemente se le fue la mano, dado el escándalo que se montó el jueves. Y,

por ello, Fernández de la Vega avisó a Corbacho, a primera hora del viernes, que iba a desautorizar sus declaraciones en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

No obstante, la vicepresidenta primera materializó su desautorización de modo sutil, sin hacer sangre, al evitar responder directamente a la pregunta sobre si sus declaraciones desautorizaban a Corbacho. “La política de inmigración de este Gobierno no ha cambiado y el año que viene se realizarán las contrataciones de origen que se necesiten”, dijo la número dos del Ejecutivo.

Pero la vicepresidenta primera no se quedó ahí porque tampoco quiso que se suscitaran dudas. Y fue redundante en su desautorización: “Esa contratación en origen la hemos analizado y la hemos acordado con esos países con los que existen convenios bilaterales y con nuestros agentes sociales. Ha resultado útil y eficaz. En definitiva, mantenemos exactamente la misma política de inmigración”.

Tres horas después de la desautorización de Fernández de la Vega, a las cinco de la tarde del viernes, era el propio Corbacho el que intervenía en la cadena SER para rectificar su declaración del miércoles y hacer suya la desautorización de la vicepresidenta primera.

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Corbacho admitió que sus declaraciones sobre la limitación de contratar extranjeros en origen habían provocado “inquietud” y añadió: “Algo debí decir mal pues nunca uno es perfecto a la hora de explicarse”. De modo más concreto, reconoció que no debía haber utilizado la expresión “se aproximará a cero” sobre la contratación de inmigrantes de origen, aunque precisó que se refirió sólo a alguna especialidad del catálogo de ocupaciones.

El ministro de Trabajo e Inmigración repitió la posición que tres horas antes había expuesto la vicepresidenta primera. Defendió la contratación de extranjeros en sus países de origen “siempre que haga falta y siempre que las personas que están en paro en Eapaña hayan tenido la oportunidad, sin distinción de origen, de acceder a las pocas o muchas ofertas de trabajo”.

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