Los pactos que están en marcha serán respetados hasta el 1 de julio próximo, entregando así un margen de maniobra a economías como las de Grecia e Italia -con beneficiosos contratos con Teherán-, que pasan por serias crisis económicas y necesitarían de este periodo para acomodarse.
La medida fue desestimada por el exministro del Petróleo iraní Kazem Vaziri Hamane, quien aseguró que al crudo de su país no le faltarán clientes. De hecho, el parlamentario Ali Adiani, aseguró que los únicos perjudicados van a ser los países occidentales con las subidas en los precios que experimentará el mercado tras la decisión. Sólo el 5% del petróleo que se comercializa en Europa proviene de Irán, mientras el grueso de la producción de la nación asiática se vende a Rusia, China, Japón y Corea del Sur, quienes por ahora no se hacen partícipes del embargo.
Según la jefa de Política Exterior de la UE, Catherine Ashton, la medida pretende llevar al gobierno de Teherán a la mesa de diálogo sobre su plan nuclear, que aunque oficialmente se dice que tiene fines pacíficos, permitiría fabricar armas de destrucción masiva el próximo año, según fuentes de inteligencia europeas.
Hasta ahora Irán no hace publica ninguna retaliación, pero podría suspender inmediatamente el suministro de crudo a Europa, lo que dejaría sin reacción a países que por el momento tendrían muchas dificultades para pagar contratos con nuevos proveedores.