La española Carmen Reviriego conoce como nadie el mundo de la filantropía y obtuvo en 2008 un Premio Nacional de Innovación Empresarial por su proyecto «La Suerte de dar», que acaba de congregar por primera vez en América Latina a un selecto grupo de filántropos para compartir su experiencia en ese campo.
«Este es el primero que hacemos en Latinoamérica, no el último, pues la idea es ir cambiando de país y que se lleve a Chile y Colombia» en próximas ediciones, anunció hoy Reviriego en una entrevista con Efe en la capital mexicana.
Allí, más concretamente en el Palacio de los Condes de San Mateo de Valparaíso, en pleno centro histórico, la ejecutiva española reunió en un congreso a varias de las mayores fortunas del continente, con apellidos tan reconocidos como el chileno Luksic, el colombiano Carvajal, el estadounidense Rockefeller y el mexicano Arango.
«La Suerte de dar» pretende «inspirar a través del ejemplo», pues con esos encuentros los filántropos participantes «comparten su experiencia vital en este campo con personas que tiene también capacidad para dar y la inquietud de hacerlo», explicó Reviriego.
La iniciativa busca también «reconocer a estas grandes personas que tienen la necesidad de compartir su riqueza, que viene de muchísimo esfuerzo«, y «transmitir a la sociedad que el compromiso social es una cosa de todos y no de las administraciones públicas».
El tercer encuentro de «La Suerte de dar» -los dos primeros fueron en Madrid en 2011 y 2013- se celebró con el apoyo del banco City Banamex y la consultora Chevez, Ruiz, Zamarripa.
Intervinieron primero Paola Luksic y su esposo Oscar Leria, cabezas de la Fundación Luksic, además de Alfredo Carvajal y Roberto Pizarro, de la Fundación Carvajal, para captar a potenciales altruistas mexicanos con sus vivencias filantrópicas.
Luego aportaron su granito de arena Eileen Rockefeller, de la famosa dinastía norteamericana, y Manuel Arango, creador del Centro Mexicano para la Filantropía.
En opinión de Reviriego existen importantes diferencias en el campo de la filantropía entre los estadounidenses y los iberoamericanos ricos.
«El norteamericano millonario se siente con la responsabilidad de ser un ejemplo para el resto» y tiene también una «motivación fiscal», pues en lugar de entregar directamente dinero al fisco prefiere controlar el destino de ese capital a través de fundaciones que gozan de exoneraciones tributarias, explicó a Efe.
En cambio, «el millonario iberoamericano tiene una motivación distinta», muchas veces «religiosa», pues «quiere trascender en el tiempo» o que lo hagan seres queridos fallecidos, con cuyos nombres bautizan sus iniciativas altruistas.
El ejemplo transmitido de generación en generación es otro de los aspectos que mueve a los más adinerados de Iberoamérica, que se enfrentan a un entorno más hostil que los estadounidenses.
«No aparecen en los medios de comunicación» porque son «mal vistos» o señalados como «sospechosos«, mientras que los estadounidenses lo hacen sin temor, explicó la española, al recordar que «Bill Gates es un héroe en Estados Unidos porque es un gran empresario y un gran filántropo».
«La sociedad española y la latinoamericana tienen que aprender a valorar a estas personas«, recalcó.
Pero ¿cuál es la fórmula de los Luksic, Carvajal, Arango y compañía para contribuir a la sociedad? Sus fundaciones, a las que Reviriego identifica como «empresas con corazón» porque con los años han ido adquiriendo un perfil cada vez más parecido a una compañía común.
Tienen «unos objetivos, una estrategia y una gestión que se manejan desde un punto de vista profesional para obtener logros» reales, detalló.
«La tendencia en la filantropía es que sea sostenible y transformadora», agregó Reviriego, que destacó el trabajo integral que realiza la Fundación Carvajal en regiones de Colombia, con ayudas en infraestructura, vivienda, salud y educación.
El caso de esa fundación, una de las más antiguas de América Latina, con medio siglo de vida, «es muy peculiar» porque actualmente «es propietaria del 23 por ciento del Grupo Carvajal, es decir, es la mayor accionista del grupo empresarial», reveló Reviriego.
En Venezuela, la presidenta de la Fundación Cisneros, Adriana Cisneros, que intervino en la segunda edición de «La Suerte de dar», lo es también del Grupo Cisneros.
«Empresa, familia y filantropía se funden», pues «cuanto mejor le va a la empresa más dinero tiene para dar», argumentó Reviriego sobre sus invitados, que culminaron sus actividades en México con una cena en el Museo de Arte Popular del centro histórico capitalino.