Por 621 votos a favor, 49 en contra y 13 abstenciones, los diputados de la Eurocámara dieron su visto bueno al acuerdo al término de un emotivo debate. Con esta decisión, y tras un proceso tedioso de más de tres años, el Reino Unido pondrá fin el 31 de enero a 47 años de membresía al bloque europeo.
Los Eurodiputados entre lágrimas se abrazaron con el Himno de la Alegría de fondo en lo que poco a poco se fue transformando en un espectáculo. El eurodiputado británico Nigel Farage fue la figura ante las cámaras e incluso Miss Bélgica, Van Ouytsel, realizó una aparición en la jornada especial que marcó el desenlace de un difícil divorcio. Una eurodiputada belga invitó a Ouytsel para explicarle el papel de las instituciones europeas. En el exterior del hemiciclo, en cambio, no hubo tanta gente. Una pareja de turistas observó una bandera Union Jack todavía izada por algunas horas junto a las banderas de los otros países de la mancomunidad europea. Le recomendamos: Parlamento británico aprueba definitivamente el acuerdo del brexit
“No es un adiós, es un hasta luego”, fue el mensaje que se leyó desde una gran pantalla en la sala donde el grupo de los socialdemócratas ha organizado la ceremonia de despedida en homenaje a los diputados laboristas británicos. En la tribuna, la jefa del grupo parlamentario, la española Iratxe García, no pudo contener la emoción y se le escaparon algunas lágrimas. A su lado, el presidente de la Eurocámara, David Sassoli, intentó consolarla.
Frente a ellos, los diputados laboristas lucen con orgullo bufandas rojas y azules, por los colores de las banderas europea y británica, con el lema «Unidos en la diversidad» y las fechas de la membresía del Reino Unido (1973-2020). El parlamentario Rory Palmer tuvo la idea: “me dije que una bufanda de fútbol podía simbolizar la especial amistada entre el Reino Unido y nos amigos europeos, que perdurará tras esta semana tan triste”.
Algunos lloraron, otros se abarcaron. Todos quieren creer en el regreso, algún día, del Reino Unido al bloque.
“Cuando veamos que el Brexit no funciona, quizás habrá una oportunidad para volver”, confía Richard Corbett, líder de los laboristas en la Eurocámara, que recuerda haber sido uno de los primeros becarios británicos en el parlamento.
“¡Por fin!” Sus sentimientos contrastan claramente con los de Nigel Farage, adalid del Brexit, que no esconde su felicidad: “Hace 20 años que intento perder mi trabajo, ¡por fin se produce!”, bromea este eurodiputado británico desde 1999. El miércoles por la noche, a las 20H00, se marchará de Bruselas en tren rumbo a Londres con un billete sólo de ida. Pero, horas antes, en su última rueda de prensa, garantizó su ‘espectáculo’ ante unos divertidos seguidores.
“Aquí está el hombre del momento, el señor Brexit”, dice su responsable de prensa al presentarlo, pidiendo que no haya en la sala «ni aplausos, ni silbidos».
Farage, parlamentario en una institución que rechaza, pero a la que debe su notoriedad, reconoce que le gusta desempeñar el papel del «malo». Y reivindica la teatralidad de su personaje. El populista de derechas espera que el Reino Unido se convertirá en un rival para la Unión Europea (UE), de la que dice esperar su fin, y que Polonia, Dinamarca e Italia seguirán los pasos de los británicos hacia fuera del bloque.
El “gran drama” El ambiente en el inmenso edificio de la Eurocámara en Bruselas, lleno hasta los topes en este día histórico, es extraño. Decenas de cámaras, de toda Europa, multiplican los directos y las entrevistas. Por aquí, el ex presidente del hemiciclo, el italiano Antonio Tajani. Por allí, el alemán Manfred Weber, efímero candidato a presidir la Comisión Europea, charla con el ex presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.
“Todo el mundo lamenta profundamente el Brexit y esto se siente”, dijo el diputado luxemburgués Christophe Hansen, que subraya los emocionados discursos de sus pares británicos europeístas. “Para ellos, es realmente un gran drama”, agregó.