El derecho de los jóvenes estudiantes británicos a vestir pantalón corto en el intenso verano ganó una nueva batalla. Para ello tuvieron que volver a usar la falda reservada a sus compañeras estudiantes.
Después de que las directivas de la Academia ISCA, en Devon, en el suroccidente de Inglaterra, le negaron a los jóvenes estudiantes el derecho a usar pantalones cortos a pesar de la ola de calor que la semana pasada llegó a registrar temperaturas de 34°, una treintena de alumnos de secundaria desafiaron la norma y llegaron vistiendo faldas prestadas por sus novias y hermanas.
La repercusión nacional e internacional de su protesta pacífica fue inmediata. Al día siguiente, la directora del colegio, Aimee Mitchell, aceptó que, desde el próximo año, podrán usar shorts en los días de verano y que los permitirá antes de concluir el actual período escolar, en julio, si vuelve a subir la temperatura en las próximas semanas.
Gran Bretaña e Irlanda son los únicos países europeos en que, por normativa, los estudiantes de los colegios privados deben llevar uniforme; falda o pantalón largo para las niñas y pantalones largos los jóvenes; además de chaquetas, cárdigan, suéter y, en varias instituciones, también corbata.
Sin embargo, para protegerse del frío en el invierno, las niñas tienen la opción de asistir con pantalón o medias largas de lana debajo de la falda. En cambio los muchachos sólo tienen autorizado el pantalón largo y en el verano no tienen otra opción.
Los estudiantes masculinos consideran que llevar pantalón largo en los sofocantes meses de verano (mayo a julio) disminuye su concentración y afecta su habilidad para aprender. Desde hace varios años insisten en que se debe cambiar el código de vestir porque es discriminatorio que no se les permitan los shorts.
Los colegios consideran que el uniforme forma parte de la disciplina, asegura la igualdad y prepara a los estudiantes para el ámbito laboral en que el uniforme es obligatorio en varias profesiones.
Chris Whitehead, el pionero.
El lunes 10 de mayo de 2011, Chris Whitehead, estudiante de 12 años, en octavo grado, del Impington Village College, cerca de Cambridge, llegó a clase vistiendo falda, en protesta por la política de la institución que dos años antes había prohibido a los jóvenes usar pantalones cortos en el verano.
Su acción tuvo un impacto nacional e internacional inusitado en más de 50 países. Chris fue incluso nominado al premio de Derechos Humanos de Liberty, la campaña por los derechos civiles en Gran Bretaña, y en respaldo a su protesta el famoso presentador de televisión Adrian Chiles condujo el programa matinal del canal ITV, Daybreak, en falda.
El colegio, fundado en 1939, es reconocido por tener un sistema educativo liberal e innovador. La protesta de Chris, quien aprovechó un vacío jurídico en las normas, fue secundada por una decena de estudiantes y el colegio se comprometió a revisar el código de uniformes para el año siguiente. Tras nueve meses de negociaciones, cambió su política y autorizó el uso de pantalones cortos en el verano y además el uso de jeans negros por los estudiantes.
Hoy, Chris es estudiante de la Universidad Queen Mary en Londres y consejero escolar de Impington Village College.
Al referirse a la protesta de los últimos días en la Academia ISCA, en Devon, señaló: “El hecho de que los estudiantes en el país continúan luchando por algo tan simple como vestir pantalones cortos en el verano es reflejo de un intento equivocado de mantener el orden. Es un error inocente, guiado por buenas intenciones, pero sin embargo un error”.
A su juicio, se debe “comenzar a confiar en los estudiantes. Tratarlos como adultos con voluntad propia lleva a una generación más madura y emocionalmente inteligente. Debemos alentar a los muchachos a sentirse cómodos en su propia piel, no a conformarse con normas establecidas previamente por una generación muy diferente”.
El pantalón corto en el trabajo
La “guerra por los shorts” no es nueva. El peculiar dogma británico alrededor del código de vestir lleva a una serie de batallas que pujan entre el protocolo y la uniformidad frente a la funcionalidad y el confort. Y el verano trae, inevitablemente, nuevos debates sobre el atuendo apropiado y la forma como las personas tratan de estar cómodas.
El viernes 22 Julio de 2016, catorce estudiantes de noveno grado en Longhill High School en Rottingdean (East Sussex) vistieron falda en protesta por haber sido sancionados tres días antes porque fueron en shorts, debido al intenso calor del día.
La directora del colegio, Kate Williams, que, desde 1964, cubre la zona costera de Brighton y tiene programas para jóvenes talentos aceptó que vistieran cualquier prenda del uniforme escolar, y la falda es una de ellas… para las niñas.
Resulta paradójico que mientras la tendencia actual de las casas de modas británicas es promover el uso de trajes informales de verano con pantalón corto, en ciertas instituciones tradicionales se sigue considerando que atenta contra los códigos del buen vestir.
En Estados Unidos, el uso de shorts es corriente y los empleados de servicios públicos, del correo, el transporte y la policía están autorizados a vestirlos en verano. En Francia, uno de los países líderes de la moda mundial, su uso es aún contradictorio.
Debido al intenso verano, los conductores del transporte público en Nantes, miembros del sindicato de la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT), que operan los buses y tranvías de la empresa privada Semitan, decidieron vestir la falda que usan sus compañeras en protesta por estar obligados a laborar en pantalones largos en los vehículos sin climatización y en temperaturas cercanas a los 50° en su interior.
Según la empresa, el calor es apenas “unos pocos días al año” y ello no justifica “el costo adicional de dotar a todo el personal de un nuevo uniforme”.
Un caso singular que ilustra los alcances y matices de la polémica es el de la empresa sueca Arriva, operadora de transporte público —buses y trenes en 14 países de Europa—, entre ellos Italia, Holanda, Portugal, España y Gran Bretaña.
En junio de 2013, a raíz de una protesta similar de una docena de conductores de la línea de trenes Roslagsbanan (norte de Estocolmo), quienes durante dos semanas vistieron falda en protesta por la prohibición de usar pantalones cortos, autorizó… llevar falda “siempre que luzcan decentes”.
Días después, luego de consultas con el sindicato, Arriva autorizó el uso de shorts y decidió proveerlo como prenda del uniforme a los conductores.
Arriva es concesionario del transporte público de Londres y con más de 1.500 buses opera 85 rutas en el norte, sur y centro de la ciudad y la del aeropuerto internacional de Heathrow.
Esta semana viajaré con mis shorts en una de ellas para comprobar si sus conductores también los usan o sigue el “lío de faldas”.