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Los intereses de Italia en Libia

“Italia está vinculada a un dictador que extermina a su pueblo”, se podía leer la semana pasada en una de las páginas de Fatto Quotidiano, un periódico de amplia circulación en el país.

10 de marzo de 2011 - 07:17 a. m.
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Desde que comenzó la crisis en Libia, en la península mediterránea la confusión reina porque hay mucho en juego. Mientras Estados Unidos, Francia, Alemania e incluso España denunciaban la violenta reacción del gobierno de Muamar Gadafi en contra de los manifestantes, la diplomacia italiana guardaba cauto silencio.

El ministro del Interior, Franco Frattini, trató de suavizar el tono de condena de la Unión Europea. Y Berlusconi, por su parte, apenas condenó la violencia en Libia después de declarar que no quería “molestar a Gadafi con mi intervención”. Sus palabras obedecen a una buena razón: el antiguo colonizador tiene todo que perder en caso de caída del poder en Libia.

En primer lugar están las asociaciones económicas muy antiguas que unen a los dos países. Italia es el principal socio comercial de Trípoli, pues el país africano exporta más de un 20% de su producción de petróleo a Italia.

La proximidad entre las dos naciones aumentó bajo el liderazgo de Silvio Berlusconi, quien en agosto de 2008 firmó un polémico tratado de amistad que “rectifica” los errores de la colonización italiana. En dicho trato, Roma prometió pagar a Trípoli 3.600 millones de euros en 20 años como daños por la ocupación. Entre 2009 y 2010, el gobierno italiano pagó al régimen de Gadafi 468,5 millones de euros; en 2011 debería pagar 250 millones más.

Desde entonces, ‘Il cavaliere’ se ha reunido once veces con el coronel Gadafi y las empresas italianas han ganado todos los contratos importantes para la modernización de Libia (autopistas, telecomunicaciones, redes de electricidad…). Además, muchas fábricas italianas aprovechan la mano de obra barata del mercado laboral libio.

Por su parte, el clan Gadafi ha dirigido sus inversiones europeas hacia el país de Berlusconi. Libia posee el 7,5% del Juventus, y desde el verano pasado, los familiares de Gadafi se convirtieron en los mayores accionistas de Unicredit (con el 8%), uno de los bancos más poderosos de Italia.

El tratado de amistad también le impide a Italia inmiscuirse en los asuntos internos libios e incluso ofrecer sus bases a terceros para intervenir contra el régimen. La base de Aviano sería fundamental a la hora de lanzar una operación militar contra Libia. ¿Berlusconi lo permitirá?
 

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