Como en el caso de Raúl Reyes y las Farc en su refugio de la frontera ecuatoriana, los mayores secretos de Eta podrían encontrarse en cuatro computadores de los que la policía francesa incautó el pasado 14 de mayo, cuando procedía a la detención de los ocupantes de un apartamento en la ciudad atlántica y meridional de Burdeos.
Entre ellos estaba Francisco Javier López Peña, de 49 años, al que la policía española considera jefe político de la banda terrorista; su próxima colaboradora Ainoha Ozaeta Mendiondo, 34, y otros dos miembros de la organización. Los PC se hallan en poder de la gendarmería, que actuó a petición y según las indicaciones de la Guardia Civil. Pero pueden transcurrir semanas o aun meses antes de que la información llegue a manos de la policía española, porque Eta suele cifrar su documentación interna y a la gendarmería francesa le llevará algún tiempo descodificarla, y porque habrá que esperar a la necesaria autorización judicial. Pero no hará falta convocar a la Interpol para que autentifique que los computadores no han sido manipulados, exigencia a la que no se someterían ni la policía francesa ni la española.
El contenido de los computadores debería aclarar, aparte de la estrategia general de Eta, la posición de López Peña en la jerarquía de la banda criminal, porque en medios del nacionalismo vasco apenas se disimula cuanto irrita lo que parece un gran éxito de la cooperación policial franco-española. El antiguo presidente del PNV (Partido Nacionalista Vasco), Xabier Arzalluz, separatista auto proclamado y que desde su castellano impecable y sonoro no quiere nada, pero nada, a España, afirma que López Peña sólo era el negociador —extremo en que todos están de acuerdo— que trató con el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, e hizo posible la tregua en marzo de 2006.
Tras el fracaso de las conversaciones en diciembre, Eta rompió su alto al fuego ese mismo mes con la voladura de la Terminal 4 del aeropuerto madrileño de Barajas, donde murieron dos inmigrantes ecuatorianos. Y dará idea de la peculiar forma de entender treguas y guerras que tiene la organización terrorista el hecho de que, puesto que las muertes fueron accidentales, porque a la hora de la madrugada en que se produjo el atentado el parqueadero —aparcamiento en España— de la Terminal debía estar vacío, se entendía que no eran ellos quienes alteraban la situación; así, tan sólo el 6 de junio de 2007 un comunicado de los terroristas declaraba rota la tregua.
Arzalluz afirmaba irónicamente que no estaba justificada “tanta alegría” cuando, en realidad, la policía española lo único que había hecho era haber seguido al negociador y pedir su detención a Francia, con lo que ya era seguro que “nadie más querría negociar en el futuro con España”. El nacionalista no parece tener presente que el gobierno del PSOE excluye cualquier
posibilidad de negociación en un futuro indefinido y que sólo piensa en la destrucción material de Eta. Arzalluz considera que los jefes de la organización son, como hace unos años, José Antonio Urruticoechea (Josu Ternera) para el aparato político y el apodado Cherokee —Azpiazu de nombre civil— para la rama militar. El ministro del interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha defendido, contrariamente, la idea de que el acoso policial ha obligado a Eta a mudar últimamente con alguna frecuencia de ‘Estado Mayor’. La policía cree que hay una dirección colectiva, integrada en una ‘zuba’ —el ‘politburó’ de la organización, que se considera comunista, como las Farc, sin más garantía en ambos casos que su propia palabra— de seis o siete miembros, cuyo líder es López Peña y de la que probablemente también forma parte Ainoha Ozaeta.
El jefe terrorista detenido, cuyo nombre de guerra es Thierry, está acusado, en medio de una larga lista de sangrientas fechorías, del asesinato en agosto de 1997 del concejal del PP (Partido Popular) Miguel Ángel Blanco, que movilizó a una verdadera marea humana de repudio contra el terrorismo, con millones de manifestantes en las calles de toda España. El suceso causó especial impacto en Colombia, donde la prensa, y notablemente El Espectador —donde trabajaba entonces el que esto firma— ponía como ejemplo para el país, en momentos en que las Farc vivían en la cresta de la ola de su jactancia criminal, la masiva reacción popular en España. El etarra, que comenzó su activismo en 1983, ha vivido algunos años en América Latina, sin que pueda precisarse dónde.
Puede llamar la atención que el principal detenido no sólo sea de apellidos castellanísimos, López Peña, sino que no haya vasquizado su nombre, como ahora parece obligado en todas las clases sociales del País Vasco o Euskadi, hablantes o no de euskera. Los otros detenidos, así como los jefes, antiguos o actuales, de la organización exhiben, en cambio, un intachable pedigrí onomástico. Además de Ainoha Ozaeta Mendiondo, son Jon (Juan) Salabarría Sansinenea, e Igor Superbiola. Pero no hay que pasarse con las vinculaciones étnico-políticas, porque al igual que en el País Vasco abundan los apellidos castellanos, a consecuencia de la inmigración en los siglos XIX y XX desde el resto de España a uno de los grandes polos de industrialización de la península, es altísimo el número de ciudadanos, sobre todo castellanos, con apellidos vascos, que no suelen por ello considerarse más que lejanamente emparentados con su región de origen.
Y menos hay que caer en la simplificación vasco-de-apellido igual a nacionalista, y castellano-de-apellido igual a español, porque la realidad está mucho más entreverada y es, por ello, muy compleja. Una familia de notables miembros del PP, que es lo más próximo en España a una formación nacionalista unitaria, se llama Pagazaurtundúa, abreviada para los amigos en ‘Pagaza’, y que ha sufrido el azote del terrorismo asesino. La organización terrorista, de otro lado, ha subrayado siempre su
‘aconfesionalidad’ en el tema étnico, lo que no cabe decir del PNV, donde el número de apellidos euskeras se valora como una muestra de ‘limpieza de sangre’. Pero la necesidad psicológica que sienten los inmigrantes de reforzar el arraigo local ha impulsado a muchos de ellos o a sus sucesores a hacerse nacionalistas. Peña cuadra bien en este marco como hijo de obrero, nacido en un modesto barrio de Galdácano (hoy, Galdakao).
Los cuatro detenidos se hallan a disposición judicial acusados de pertenecer a ‘asociación de malhechores’, por lo que es muy posible que primero sean juzgados en Francia y sólo entonces se conceda la extradición —ya pedida por Madrid— para responder en España por delitos de sangre mucho más graves. Ese retraso no implica, sin embargo, flaqueza alguna en la cooperación franco-española, puesto que ésta se extiende también a lo judicial, de forma que, como en casos anteriores, pueden avanzar simultáneamente los juicios respectivos, trasladando de un país a otro, cuando convenga, a los acusados. Eta se halla lejos de estar derrotada, pero algunas de sus cabezas mayores, máximos jerarcas o no tanto, están cayendo. Aunque al señor Arzalluz no le simpatice.
Su nacimiento
Euskadi Ta Askatasuna (País Vasco y Libertad) nace el 31 de julio de 1959 de las entrañas de grupos universitarios de Bilbao, de influencia marxista-leninista, cercanos al Partido Nacionalista Vasco, que buscan la separación de las regiones vascas de Francia y España. Tres años después celebran su primera asamblea.
La dictadura
En 1968 comenzaron a perpetrar actos terroristas. Sin embargo, con la dictadura franquista contaron con un relativo apoyo popular. Una vez caído el Generalísimo, parte de la organización se acoge a una amnistía ofrecida por el gobierno y entra a la política institucional. Pero la facción militarista de la organización desestima los logros de la transición y prosigue la lucha.
Las formas de lucha
Durante dos décadas los vascos se dividieron, entre los que buscaban acabar la violencia a través de partidos políticos, y los que creían en el terrorismo como único vehículo para hacer rendir al gobierno español. 800 personas han muerto en sus atentados. En el medio se encontraba el partido Henri Batasuna, cercano a Eta, e ilegalizado en 2002.
Las cinco treguas
La primera tregua etarra se declaró en 1981 y duró un año. Posteriormente declararon cinco ceses al fuego. El último se decretó durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, 22 de marzo de 2006. Pero un atentado en diciembre de ese año al aereopuerto de Madrid-Barajas fuerza al gobierno a terminar los acercamientos. Seis personas han muerto en atentados desde el fin de la tregua.
* Columnista de El País, de España.