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Macron califica de «tormenta en un vaso de agua» escándalo Benalla

El mandatario de Francia aseguró que la controversia sobre uno de sus colaboradores distrae a la nación de las preocupaciones reales de sus conciudadanos. Además aseguró que ante la cual su Ejecutivo ha reaccionado de forma "inmediata y proporcionada".

26 de julio de 2018 - 09:28 p. m.
«Creo que se ha hecho una tormenta en un vaso de agua», declaró el presidente francés Emmanuel Macron / AFP
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El presidente francés, Emmanuel Macron, desestimó este jueves el escándalo que involucra a uno de sus más cercanos colaboradores, que fue filmado golpeando a manifestantes, al estimar que se ha creado «una tormenta en un vaso de agua», pero las críticas en su contra no parecían disiparse. 

«Creo que se ha hecho una tormenta en un vaso de agua», declaró Macron, después de haber criticado la víspera a los medios de comunicación, a los que acusó de haber «dicho muchas tonterías» sobre este caso, que lo ha sumido en su peor crisis política desde que llegó al poder hace poco más de un año. Le puede interesar: Macron rompe el silencio sobre caso Benalla 

El colaborador en cuestión, Alexandre Benalla, que en las imágenes portaba un casco y brazalete policial, fue inicialmente suspendido durante 15 días sin sueldo, pero después de que la prensa destapara el caso, fue despedido e imputado por la justicia por violencia y usurpación de funciones públicas. 

Durante un desplazamiento a la región de los Pirineos el miércoles, el presidente se encaró con los periodistas. «Ustedes han dicho muchas tonterías en los últimos días sobre presuntos salarios, privilegios. Todo eso es falso», les dijo.

«He visto en los últimos días a muchas personas perdiendo la razón con reacciones disproporcionadas y mucha violencia», agregó airado el jefe de Estado, quien estimó ser blanco de un «juicio político sobre la base de un caso que es triste pero que es el de un hombre».

La oposición, que ha calificado a este caso como un «escándalo de Estado», estima que Macron intentó encubrir a Benalla, quien fue su guardaespaldas durante la campaña presidencial de 2017 y que después pasó a ser uno de los pilares del aparato de seguridad del jefe de Estado.

Altos funcionarios de la presidencia estaban al tanto del incidente ocurrido en el día de los Trabajadores, pero se abstuvieron de informar a la justicia como lo estipula la ley.

El grupo de oposición conservador Los Republicanos (LR) indicó que presentó una moción de censura contra el gobierno, que debería ser sometida a votación el martes. Esa moción parece sin posibilidad de éxito, al tener amplia mayoría los diputados que apoyan a Emmanuel Macron.

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Entre tanto, el líder de Los Republicanos, Christian Jacob, que como muchos otros opositores han acusado a Macron de mostrarse arrogante en sus explicaciones, acusó al presidente de tener «inclinaciones monárquicas».

«Estamos frente a un incidente muy grave, el presidente debe explicarse frente a los franceses, no debe hacerlo con desdén o provocación, como lo ha hecho hasta ahora», dijo Jacob a la radio Franceinfo.

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Los legisladores de la oposición han pedido reiteradamente a Macron que se dirija a la nación. Después de seis días de un hermético silencio, el presidente se refirió al tema el martes por la noche, pero lo hizo en un acto que reunía únicamente a los miembros de su partido, y sin acceso a la prensa.»La única persona responsable de este asunto soy yo», dijo, describiendo las acciones de Benalla como «una decepción y una traición». 

«Si quieren un responsable, este está delante de ustedes. Que vengan a buscarlo. Yo respondo al pueblo francés», dijo desafiante. En sus primeras declaraciones directas, Benalla admitió este jueves que «cometió un error», pero denunció que las personas que destaparon este escándalo buscan «perjudicar» al presidente. Lea también: Habló Benalla, el guardaespaldas que puso en crisis a Macron

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«Tengo la sensación de haber cometido una gran idiotez. De haber cometido un error […] nunca debí haber asistido a esa manifestación como observador, y quizás debí haber permanecido al margen», afirmó el joven de 26 años, quien acompañaba al presidente en varios de sus viajes, oficiales y privados.

«Asumo los hechos, no estoy en la teoría del complot», señaló. Pero «sobre lo que pasó después, tengo dudas. Había en primer lugar un deseo de perjudicar al presidente de la República, de eso no hay duda», añadió. Según Benalla, «las personas que destaparon este caso están a un nivel muy alto (…) políticos y policía».

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