La policía detuvo el miércoles a más de 140 personas después de una acción de la oposición en el centro de Moscú, según la ONG OVD-Info, especializada en el seguimiento de manifestaciones en Rusia. Una diputada municipal de la oposición, Yulia Galiamina, señaló en Facebook que había sido detenida con su hija en Moscú.
Corresponsales de la AFP vieron a manifestantes y periodistas ser detenidos en una calle del centro de Moscú, tras la manifestación organizada en la plaza Pushkin. La lluvia persistente no detuvo a entre mil y 1.500 personas a congregarse en la pequeña plaza de Pushkin en el centro de la capital rusa, donde hicieron filas para firmar las planillas del “Niet”.
”Vamos a recaudar firmas aquí y en internet, porque consideramos que esta la única forma de protestar”, declaró a Efe el político y director del movimiento Rusia Abierta, Andréi Pivovárov. Según el opositor, las firmas se presentarán en forma de demanda colectiva al Tribunal Supremo.
La campaña aspiraba a recaudar la mayor cantidad de firmas porque considera “que decenas de millones de personas votaron en contra de las reformas constitucionales”. ”Serán miles de firmas, entre 5.000 ó 7.000, pero mientras más, mejor”, acotó. Aparte de allanar el camino para la posible permanencia de Putin en el poder más allá de 2024, la Constitución rusa de 1993 reformada incluye una serie de enmiendas -206 en total- sobre cambios en la vida política y social del país.
Inicialmente los organizadores de la campaña solicitaron a las autoridades de Moscú y San Petersburgo permiso para organizar un mitin en contra de las enmiendas constitucionales, pero la autorización fue denegada bajo la excusa de la situación epidemiológica, por lo que se decidió hacer una recogida de firmas.
De modo espontáneo se formaron varias colas para apoyar la demanda entre coros de “Putin ladrón”, “Libertad para los presos políticos”, “Putin, renuncia”, mientras la policía se limitaba inicialmente a observar sin intervenir.
Aunque muchos acudieron con mascarillas y guantes, gran parte de los presentes no usaban ningún medio de protección y, dado el reducido espacio de la plaza, no se guardó distanciamiento social.
Tras una votación organizada a finales de junio y principios de julio, esta reforma fue validada por casi un 78% de los votantes, según los resultados oficiales, pero la oposición denuncia fraudes masivos.
El opositor Alexei Navalny calificó esta consulta popular de «enorme mentira» y la oenegé Golos, especializada en la observación de elecciones, denunció una vulneración «sin precedentes» de la soberanía del pueblo ruso.
«Yo voté en contra», dijo Inna Golovina, una contable de 46 años que participó en la manifestación del miércoles. «Dicen que los resultados fueron amañados. He venido para expresar mi oposición», añadió.
“¡Rusia sin Putin!”, “Rusia será libre!”, gritaron los manifestantes. ”Las autoridades hacen lo que quieren, la opinión del pueblo no le interesa a nadie”, denunció Andrei Stepanov, de 50 años, un militar retirado que participó en una marcha similar en San Petersburgo, segunda ciudad de Rusia.